jueves, 3 de abril de 2008

EMULANDO A CORTÁZAR

El inigualable Julio Cortázar nos dio unas lecciones magistrales sobre cómo subir una escalera en sus "Instrucciones para subir una escalera", un texto divertido y lleno de ingenio.

En un taller literario que realicé hace un tiempo nos planteamos la idea de desarrollar las demás instrucciones, por ejemplo para dar cuerda a un reloj, para entender una pintura famosa, para respirar, para hervir un huevo... en fin, para cualquier cosa. En mi caso las instrucciones fueron para llorar. ¿Queréis aprender?



INSTRUCCIONES PARA LLORAR


Llorar es una acción sencilla que no requiere de nosotros ningún esfuerzo, sólo emociones, aunque también caben otras posibilidades como veremos más adelante.
En primer lugar necesitamos tener dos elementos imprescindibles llamados ojos, uno al lado del otro, y ambos colocados por debajo de la frente y por encima de la nariz, (en caso de tener sólo uno no se preocupen, también sirve). No importa el color, lloran igual los azules que los castaños.
El segundo elemento indispensable son las lágrimas. Se trata de pequeñas gotitas de agua que precisamente manan de los ojos (o del ojo), y que si las dejamos rodar por las mejillas hasta alcanzar los labios, apreciaremos que tienen un sabor salado.
Una vez que disponemos de los elementos necesarios para llorar, sólo nos faltan razones. Curiosamente es difícil llorar queriendo, y la mayoría de las veces lloramos sin querer, por lo que se puede considerar un acto instintivo o espontáneo.
Resulta paradójico, por otra parte, que una misma acción sirva para manifestar sentimientos tan distintos como alegría, tristeza o dolor.
Pues bien, si tenemos todo dispuesto, sólo nos resta encontrar el motivo suficiente para que las lágrimas (ya saben, esas gotitas de agua), fluyan libremente por los ojos, (ya saben, o el ojo).
Son muchas y variadas las motivaciones. Por ejemplo, si no tenemos a nadie cerca que nos eche una mano, nos bastará con acercarnos a la cocina, tomar una cebolla y pelarla con mucho cariño. Lloraremos. Es más, lloraremos aunque la pelemos sin ningún afecto.
Otra opción, si estamos solos, (aunque no la aconsejo) consiste en coger algo muy pesado, la lámpara de la mesilla de noche, un martillo, esa figura horrorosa que nos regalaron con motivo de nuestra boda, o cualquier otro objeto que nos apetezca, y desde una altura considerable dejarlo caer con toda tranquilidad encima de nuestro pie derecho (o izquierdo, no importa, también duele). Lloraremos. Amargamente, se lo aseguro.
Si disponemos de un amigo o un familiar, también cabe la posibilidad de pedirle que nos cuente un chiste, si es posible bueno, los verdes, por ejemplo, hacen llorar mucho.
Otra de las emociones que nos conduce a verter mucha agüita, y que es preferible evitar, es la tristeza. Los episodios luctuosos son muy favorables para la elaboración de gran cantidad de lágrimas, que llegan a brotar de los ojos de manera continuada, aunque esta manera de llorar, siendo idéntica a las otras, resulta bastante desagradable.
Dicho lo dicho, esto son sólo algunos ejemplos de cómo llorar, pero hay más. En cualquier caso, lo que debemos tener claro es que si disponemos de un par de ojos (o al menos uno) y lágrimas almacenadas, el procedimiento es sencillo, sólo nos faltan razones.

4 comentarios:

Fátima Fernández Méndez dijo...

Mmm no conozco el texto que mencionas de Cortázar. Me temo que se me acumula trabajo:buscar este texto y el poeta que mencionabas en una de las entradas anteriores.
Por cierto, tengo una amiga que no tiene lágrimas y sin embargo ella dice que llora ¿Es curioso, verdad? ¡llorar sin lágrimas! A mí me cuesta mucho hacerme una idea de cómo debe ser.
Un abrazo

Maribel dijo...

Es que hay tanto por leer... Es difícil conocer todo lo que se ha escrito, difícil no, imposible.
Pues mira, curiosa forma de llorar la de tu amiga, esa no ha había contemplado yo en mi texto, llorar sin lágrimas, tendré que tenerlo en cuenta. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Siempre me ha gustado Cortázar. Desde Rayuela hasta llegar a sus Historias de Cronopios y de Famas.
Por eso al leer: Las instrucciones para llorar me he acordado de todas las demás. Geniales, sin duda.

¡Ah! y soy bastante llorona. ¿Será la edad?, jeje
Un beso, corazón.

Viaantistio

Maribel dijo...

Pues entonces tú lo tienes fácil, no necesitas pelar la cebolla.

Gracias Viaantistio.