lunes, 31 de marzo de 2008

BUESA, OTRO DESCUBRIMIENTO

Debo ser algo ignorante en el género poético (además de en otras muchas cosas), porque hasta que no descubrí el Poema de la Culpa nunca había oído hablar del poeta cubano José-Angel Buesa.

El poema lo conocí a través de un Chat literario que frecuentaba hace años y me pareció bellísimo. A partir de ese momento indagué en la vida del autor, y después en el resto de su obra poética.

Aquí os lo dejo para que disfrutéis:

EL POEMA DE LA CULPA

Yo la amé, y era de otro, que también la quería.
Perdónala, Señor, porque la culpa es mía.

Después de haber besado sus cabellos de trigo,
nada importa la culpa, pues no importa el castigo.

Fue un pecado quererla, Señor,
y, sin embargo mis labios están dulces por ese amor amargo.

Ella fue como un agua callada que corría...
Si es culpa tener sed, toda la culpa es mía.

Perdónala Señor, tú que le diste a ella
su frescura de lluvia y esplendor de estrella.

Su alma era transparente como un vaso vacío:
Yo lo llené de amor. Todo el pecado es mío.

Pero, ¿cómo no amarla, si tú hiciste que fuera
turbadora y fragante como la primavera?

¿Cómo no haberla amado, si era como el rocío
sobre la yerba seca y ávida del estío?

Traté de rechazarla, Señor, inútilmente,
como un surco que intenta rechazar la simiente.

Era de otro. Era de otro que no la merecía,
y por eso, en sus brazos, seguía siendo mía.

Era de otro, Señor, pero hay cosas sin dueño:
las rosas y los ríos, y el amor y el ensueño.

Y ella me dio su amor como se da una rosa,
como quien lo da todo, dando tan poca cosa...

Una embriaguez extraña nos venció poco a poco:
Ella no fue culpable, Señor... ¡ni yo tampoco!

La culpa es toda tuya, porque la hiciste bella
y me distes los ojos para mirarla a ella.

Sí. Nuestra culpa es tuya, si es una culpa amar
y si es culpable un río cuando corre hacia el mar.

Es tan bella, Señor, y es tan suave, y tan clara,
que sería pecado mayor si no la amara.

Y por eso, perdóname, Señor, porque es tan bella,
que tú, que hiciste el agua, y la flor, y la estrella,
tú, que oyes el lamento de este dolor sin nombre,
tú también la amarías, ¡si pudieras ser hombre!

4 comentarios:

Fátima Fernández Méndez dijo...

No conocía a este poeta, tiene versos que son muy, muy bonitos.
"pero hay cosas sin dueño:
las rosas y los ríos, y el amor y el ensueño".

Un abrazo

Maribel dijo...

Pues toda su obra poética es una pasada. Yo tampoco lo conocía, hasta que lo descubrí en un chat literario como ya explico, pero fue un gran descubrimiento.

Fátima Fernández Méndez dijo...

Pues le seguiré la pista ;).

Maribel dijo...

En Internet hay cantidad de páginas dedicadas a él y a su obra, no te costará nada encontrar información. Saludos.