domingo, 23 de marzo de 2008

AL HIJO PRIMERO

Comienzo mis entradas literarias con este poema. Actualmente no escribo poesía, no me siento capacitada para escribir con las tendencias de hoy, pero he de reconocer que a la poesía le debo todo.

Aunque me da un cierto pudor mostrar mis inicios poéticos, este poema resultó galardonado con el tercer premio del "Certamen Provincial de Poesía Asociación Cultural Puente de la Virgen", en el año 2003. Espero que os guste.



AL HIJO PRIMERO


El destino quiso que fueras primero,
convirtiendo enero en fugaz primavera,
cuando, sin pensarlo, y de un golpe certero
mandó la semilla que absorbió mi era.

Y fuimos regando con mimo el cultivo,
cuidando que el frío no hiciera su mella,
hasta que llegaste esplendoroso y vivo
portando más luz y calor que una estrella.

Vistiendo el jardín de preciosos colores,
tostado y azul del mismísimo cielo,
el número uno de todas las flores,
la suma de amor, esperanza y anhelo.

El fruto nacido que hicimos tan juntos,
unido a nosotros por un fuerte lazo,
un hilo invisible que une a este mundo,
un codo otro codo, un brazo otro brazo.

Diferente y terco, tenaz y sensible,
son algunos rasgos que enmarcan tu ser,
pero sobre todo inmensamente libre
como los arroyos y el amanecer.

Creemos que es nuestro porque estuvo dentro,
pero en realidad no nos pertenece,
no somos su norte ni somos su centro,
tan solo la guía con que el hijo crece.

Solo somos tren, envoltorio, equipaje,
que va transportando un divino tesoro,
rompamos cadenas, correas, anclajes,
cuando nace el viento quiere soplar solo.

Dar paso a la vida es nuestra misión,
un gran privilegio que no valoramos,
son nuevos latidos de otro corazón.
calor en la piel y ternura en las manos.

En el mismo instante que el hijo ha nacido.
un trozo del alma por siempre se lleva,
como el ave va restaurando su nido,
es nuestro interior que se nos renueva.

Tantas sensaciones por ser el primero
que van modelando un nuevo sentir,
tantas atenciones con celo y esmero.
Vivir por tus huesos es mucho vivir.

Y aunque llegue el día de amarte sin verte,
cuando tu me busques te abriré los brazos,
desde tu llegada no temo a la muerte,
sigo estando viva partida en pedazos.

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