miércoles, 31 de diciembre de 2008

31 DE DICIEMBRE



Hoy, en cualquier lugar del mundo donde te encuentres, cuando el reloj marque las doce de la noche, notarás una ligera brisa que roza tu mejilla. No te asustes, es un beso mío.

¡FELIZ AÑO NUEVO!

viernes, 26 de diciembre de 2008

UN CUENTO DE FIN DE AÑO

El año entró al salón de peluquería y estética de manera apresurada. Como siempre, desde los últimos nueve años, el dos iba delante. Se dirigió a una de las empleadas y le solicitó un servicio: quería hacerse mechas en el ocho. La chica, un poco perpleja, le aconsejó que no se las hiciera, puesto que estaban pasadas de moda. El año hizo caso omiso al consejo de la profesional e insistió en que quería mechas y además de color rubio platino, pero no sólo eso, también pidió que le maquillaran los ceros y que le hicieran la manicura en el dos. Más tarde añadió “me voy de fiesta”.
La muchacha, entre confusa y divertida, lo miró fijamente, después consultó su reloj y le dijo: “son las siete de la tarde, le quedan a usted cinco horas de vida, ¿para qué quiere gastarse el dinero si no va a tener ocasión de lucirse?”. El año contestó que cinco horas eran suficientes para cambiar el curso de la humanidad y dejó a la chica sin palabras.
Dos horas después, el año salió del establecimiento con las uñas pintadas de rojo en el pie del dos, los ceros cuajados de purpurina y unas llamativas mechas en su último dígito. Se alejó feliz, satisfecho, y conforme pasaban los minutos todo el mundo se dio cuenta de que al ocho se le iba poniendo cara de nueve.

Maribel Romero Soler.

martes, 23 de diciembre de 2008

MI FELICITACIÓN



Esta noche es Nochebuena y mañana Navidad… (y quién sepa el villancico que siga).

Aunque ya nos estamos felicitando a través de los blogs, quiero dejaros mi felicitación formal. Si algo bueno me ha traído el 2008 ha sido un buen puñado de amigos, personas entrañables que me aportan mucho: alegría en momentos de tristeza, ilusión por escribir, fuerza para no desfallecer, ánimo para sentir que lo que hago vale la pena, aliento para continuar adelante. Personas tan cercanas a mí que no me importa lo lejos que estén, personas a las que quiero como si siempre hubiesen estado a mi lado. Por todo ello:

A mis nuevos amigos, a los antiguos, a los encontrados, a los perdidos, a los que vienen porque quieren, a los que llegan sin querer, a los que van de paso, a los que se quedan, a los que escriben, a los que pintan, a los que sueñan, a los que esperan, a los que todo lo dan cuando nada tienen, a todos, todos, todos mis queridos amigos les deseo,


¡FELIZ NAVIDAD!

viernes, 19 de diciembre de 2008

VACACIONES DE NAVIDAD


Hoy es un día especial para muchos niños porque comienzan sus ansiadas vacaciones de Navidad.
También es un día especial para muchos abuelos porque debido a este periodo de descanso inician una labor de amorosos cuidadores de nietos. Por tales motivos creo que la entrada de hoy merece ser infantil y de paso que salpique a los abuelos.
Como no quiero ser menos que Sergio Astorga, que nos deleita siempre con palabras y obras pictóricas a través de sus Antojos, se me ha ocurrido acompañar el poema con un bonito dibujo que he tenido que pedir prestado. El autor tiene siete años y se llama Javier. ¡Ah! Os preguntaréis por la técnica utilizada. Se trata de un dibujo con lápices de colores y rotulador sobre folio en blanco. Bonito ¿verdad? Espero que los niños y niñas que todavía viven dentro de vosotros lo disfruten.

EN CASA DE MIS ABUELOS

En casa de mis abuelos
como muchos caramelos,
de naranja y de frambuesa,
también de piña y de fresa.

El abuelito Ramón
sabe tocar el trombón
y la abuelita Vicenta
hace rollitos de menta.

Su perro se llama Sombra
y duerme sobre la alfombra
y tienen cuatro jilgueros
en una jaula de acero.

En el jardín vemos rosas,
donde juegan mariposas.
Y un tobogán amarillo,
un columpio y un castillo.

A lo alto de un olivo
se sube siempre mi amigo
y agarrado a algún naranjo
vemos a mi hermano Juanjo.

Un río tenemos cerca
y practicamos la pesca.
y también una montaña
de las más altas de España.

En casa de mis abuelos
nos gusta mirar el cielo.
Las noches tienen estrellas
brillantes, blancas y bellas.

Cuando se acaba la escuela
nos quedamos con la abuela
y el día que nos marchamos
de verdad nos enfadamos.

Maribel Romero Soler.

domingo, 14 de diciembre de 2008

LOS PERSONAJES

Generalmente, cuando leemos una novela, nos quedan grabados, por encima de la propia trama, lugares o acontecimientos, las figuras de los personajes. Pueden producirnos una impresión favorable o desfavorable, caernos bien o mal, parecernos importantes o no, pero en cualquier caso constituyen, en ocasiones, un pilar fundamental para el éxito de una obra. No sería la primera vez que una mala novela es salvada por el carisma de uno de sus personajes.
Los personajes deben estar bien caracterizados. Aunque alguno de estos rasgos no se mencione de manera expresa, el lector debe conocer su nombre, edad, aspecto físico, actividad, clase social, relación con el resto de personajes, época y lugar en el que vive. A continuación debemos dibujar sus rasgos psicológicos (si son amables, inteligentes, envidiosos, celosos, alegres…).
Si están bien creados resultarán verosímiles y nos será fácil distinguir a lo largo de una obra sus emociones, su fuerza, sus debilidades… entenderlos casi vivos y a punto de escaparse del libro. Si son débiles y están mal trazados perjudicarán mucho al conjunto de la historia.
Una de las armas de los personajes son los diálogos, a través de ellos se nos muestran tal como son, por tanto hay que cuidar que sean coherentes y acordes con la imagen que pretendamos dar al lector. No es normal que un catedrático hable en plan pasota o que un niño pequeño sea capaz de darnos una lección de historia (salvo que se trate del típico niño repelente).
Hay personajes muy mal diseñados y otros que, con su fuerza, son capaces de suplir determinadas carencias de una novela y dotarla de una importancia que a priori no tiene.
Por último conviene recordar que este apartado, en un informe de lectura, es uno de los más valorados por los editores, así que, amigos escritores, vamos a esmerarnos en la construcción de buenos personajes.

viernes, 12 de diciembre de 2008

ATRACCIÓN FATAL


Mientras me abalanzo sobre ella se me olvida el mundo, las tres bocas que alimentar, la hipoteca del piso, las cuatro letras ya pendientes por la compra del coche. Sólo pienso que apenas diez minutos antes me crucé con ella a la salida del ayuntamiento y la vi hermosa, sin un atisbo de desesperación en la mirada, tan llena de vida. Consigo agarrarla y le grito casi al oído que no lo haga, pero el puente nos atrae como un imán y más tarde el vacío nos engulle a los dos. Volamos abrazados, como si nos quisiéramos. ¿Suicidio pasional? Nadie creerá que sólo quise salvarla.

Maribel Romero Soler.

domingo, 7 de diciembre de 2008

EL TIEMPO VUELA

Estimado tiempo:
Ayer me di cuenta de lo rápido que pasas por mi vida y de las muchas veces que te pierdo. Otras, sin embargo, no te tengo, y he de confesar que tu falta es siempre una buena excusa para justificar lo que no hago, y paradójicamente mientras no hago lo que no hago te estoy perdiendo. Parece un trabalenguas pero es una simple realidad. A veces me atormentas en forma de días, otras en forma de horas, incluso en ocasiones me destrozan tus minutos, y todo eso eres tú, tiempo. Y no hablemos de los años, esos que vas depositando cada vez con más urgencia sobre mi cuerpo y mi mente, como si tuvieras una especial prisa conmigo.
Aún recuerdo cuando era una niña y tú viajabas lento, como un viejo carromato tirado por animales cansados. Recuerdo cuando estábamos a lunes y el viernes quedaba muy lejano, cuando despedíamos el verano con la nostalgia de saber que tardaríamos mucho en volverlo a ver, cuando mamá sacaba esas cajas precintadas del armario con la ropa de invierno, esa que habíamos guardado justo un siglo atrás y que ni siquiera recordábamos.
No podría precisar cuándo decidiste viajar en coche y mucho menos cuándo perdiste el miedo y te animaste a subir en avión, pero la realidad es que vuelas, todo el mundo lo dice, el tiempo vuela, y has comenzado a volar sobre mi cabeza a gran velocidad, sin avisar, como un traidor. Y desde entonces el lunes le da la mano al viernes, el verano vive a una manzana del siguiente, y ni siquiera ya es menester guardar los jerseys en cajas porque se pueden quedar colgados en el armario a la espera del próximo invierno.
Querido tiempo, no tengas prisa, correr no conduce a nada, sólo a sufrir o provocar un accidente. Te pido tranquilidad, un poquito de reflexión, necesitas un descanso. ¿Por qué no te tomas unos días de cuarenta y ocho horas o unos meses de sesenta días? Tú puedes y creo que todos los que soportamos tu paso te lo agradeceremos. Siempre tuya.

Maribel Romero Soler

viernes, 5 de diciembre de 2008

MÁS DISPARATES

Recientemente colgué una entrada sobre gazapos y disparates de la lengua y resultó muy divertida, tanto que prometí una segunda entrega. Qué mejor momento que la víspera de un largo y festivo fin de semana para que nos echemos unas risas y pongamos a trabajar unos cuatrocientos músculos de nuestro cuerpo sin movernos de la silla (eso dicen los expertos). Yo, al menos, lo necesito.

Os recuerdo que son reales, que pertenecen a ERRORES Y DISPARATES DE LA LENGUA, de la autora Belén García Redondo, Editorial LIBSA.

Los actuales habitantes de Gibraltar llevan doscientos cincuenta años consecutivos residiendo en la plaza.

A la hora exacta prevista en el desfile los aviones surcaron los cielos dejando una estela con los colores del himno nacional.

Los médicos de centros públicos piden mejoras salariales, con un aumento de sueldo de doscientos millones de pesetas.

Como dice la sentencia latina, Mens sana in corpore insepulto

En Nueva York, profesor agredido por tres jóvenes muertos.

Y los Reyes Católicos llevaron al Niño mirra…

En Alcázar de San Juan había comenzado la tradicional prueba ciclista local en su XXV edición. Salieron 30 corredores y se clasificaron 39.

Hoy estreno en España de la película Amor a la española (mayores de 78 años).

El público, entusiasmado y puesto en pie, aplaudió hasta enronquecer.

El doctor Ibáñez, médico del club madrileño, manifestó que todos los jugadores se encuentran en perfectas condiciones físicas. Tan sólo Salcedo tiene una costilla, pero carece de importancia.

Hasta ahora he tenido tres embarazos. En los dos primeros se me encajaron los féretros y nacieron muertos, y claro, al tercero me tuvieron que hacer la necesaria.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

PRESENTACIÓN DEL LIBRO VEINTE MANERAS DE BAJAR AL SÓTANO

En una entrada anterior os hablaba de VEINTE MANERAS DE BAJAR AL SÓTANO, el primer libro de relatos de terror de mi amigo Roque Pérez Prados. Pues bien, ayer 2 de diciembre, a las 20 horas, tuvo lugar la presentación al público de dicha obra en la librería 80 Mundos de Alicante. Miento si digo que me impresionó la gran afluencia de público, no me impresionó porque tratándose de Roque lo esperaba, es una persona querida y respetada y el cariño y el respeto se demuestran en momentos así.
Amigos, familia, conocidos y desconocidos estuvimos arropando al autor en uno de los días, me atrevería a decir, más felices de su vida. La felicidad brillaba en su rostro sin disimulo, y nos deleitó con una intervención sincera, natural y entretenida. ¡Qué aplomo, muchacho! Madera de escritor.

Os pongo un par de enlaces relacionados con el libro y la presentación que me ha remitido el autor:

Diario La Verdad de Alicante (2-12-08): http://www.laverdad.es/alicante/20081202/cultura/roque-perez-prados-presenta-20081202.html

Diario Información de Alicante (4-12-08): http://www.diarioinformacion.com/secciones/noticia.jsp?pRef=2008120400_5_827160__Cultura-sotano-propias-obsesiones

Me gustaría dejaros (creo que él me lo permitirá) con el inicio de uno de los relatos que componen este libro, EL JUEGO DEL ESCONDITE:

“No puedo hablar, pero puedo pensar. Pensar no se oye. Carlos me dijo una vez cuando jugábamos a las cartas que podía leer mi pensamiento. Me dijo que si cerraba los ojos bien fuerte y se concentraba, podía saber cuáles eran mis héroes y sus ataques. Carlos siempre se mete conmigo para hacerme rabiar. Se cree que por ser el hermano mayor puede hacer lo que quiera. No puedes adivinar lo que tengo, le dije. A ver, dilo. El cerró los ojos y empezó a hacer ruidos con la boca, como para darme miedo. Pero yo me pegué las cartas a mi pecho, para que no viera nada. El dijo: Spiderman, la Mujer Pantera, el Hombre de Arena y de poderes, Succión, Escalada y Escudo Protector. Entonces, me asusté. El me dijo: ¿Has visto? He acertado, tengo poderes, ahora tienes que obedecerme en todo lo que te mande o te convertiré en una hormiga y te pisaré.
Tuve que darle algunos juguetes y hacerle la cama, hasta que mamá me preguntó. Mamá es muy buena. Me quiere mucho…”

¿No os apetece saber más?

martes, 2 de diciembre de 2008

RELATO GANADOR

Con el permiso de la La Biblioteca Pública Municipal “Miguel de Cervantes” de Herencia (Ciudad Real) , os pongo el relato ganador del I Certamen de Relato Fantástico El Caldero Mágico.

HASTA MAÑANA

Ese ruido que oyes tras la ventana no es el viento, soy yo. No importa que te quedes inmóvil en la cama, que cierres fuerte los ojos, que apenas respires, que te tapes hasta las orejas, ya te he visto. Sé que te han negado mi existencia, que te han dicho que soy un invento, una ficción, que la noche solo tiene oscuridad y la oscuridad no es nada, que cuando se apagan las luces de tu dormitorio únicamente estás tú sobre la cama, el escritorio a la derecha y el armario ropero enfrente. Nada más. Sé que te aterra dormir solo y que te despiertas varias veces durante el sueño. Lo sé porque te observo, las manos sudorosas, la espalda rígida, la boca seca. Hay un vaso de agua sobre la mesita de noche pero ni siquiera intentas alcanzarlo. Estás paralizado, los pies fríos, el corazón al galope. Intentas llamar a tus padres pero no te sale ni un hilo de voz. No sólo te ahoga el pánico, también la vergüenza, ya eres mayor, te lo dicen todos los días.
Pero esta noche es diferente, no sólo es el ruido, también notas un peso sobre la colcha, como si alguien se acostara a tu lado, alguien mucho más frío que tus pies y mucho más rígido que tu espalda. Cierras más fuerte los ojos, hasta dolerte, y decides dejar de respirar, como si fuera fácil. El silencio queda roto por los latidos de tu corazón desesperado, pompom, pompom, pompom… No, no vendrán. Tus padres no vendrán, creen que es el sonido del viejo reloj despertador, ellos no piensan en tu corazón. Ellos no, yo sí.
Ahora empiezas a ver luces en tu particular noche de ojos cerrados. Primero son luces chillonas, círculos concéntricos, una especie de estrellitas intermitentes. Luces que se transforman en caras espantosas, están ahí, dentro de tus pupilas, las ves nítidas, te observan, se acercan, si levantaras la mano podrías tocarlas. Piensas entonces en abrir los ojos y borrar aquellas imágenes con la contemplación de la verdadera oscuridad pero yo estoy a tu lado y me verías a mí. No sabes quién soy, qué aspecto tengo, cuáles son mis intenciones. Decides continuar con los ojos herméticos, las manos juntas metidas entre las piernas, los hombros encogidos. No puedes resistir más y gimoteas con impaciencia. Lo haces con la intención de ser oído pero tus padres duermen plácidamente, hasta yo los oigo roncar. No vendrán. A ellos no les importas, a mí sí.
Más ruido. Sobre tu cabeza, en el techo, parecen cochecitos rodando o canicas, como si tuvieras un grupo de chavales encima de tu escayola. Hasta oyes risas. Ya te han explicado que por las noches las tuberías se dilatan, los muebles crujen, son sonidos normales, pero tú no lo crees. ¿Qué tuberías pasan por el techo? ¿Qué muebles cuelgan por encima de tu cabeza? No, no son los muebles, soy yo, me gusta divertirme.
No te han servido de nada los gemidos, ni permanecer inmóvil, el miedo persiste, se apodera de cada uno de tus músculos. Ruegas que me vaya, que pasen las horas, que se haga de día, que tu padre necesite ir al baño y se levante, que a tu madre se le ocurra ver si estás bien arropado.
Sientes unos dedos fríos sobre el rostro, casi metálicos, y crees que te vas a morir. No te preocupes, soy yo. Te acaricio.
Los primeros rayos de luz, aún muy tenues, comienzan a colarse por las rendijas de la persiana y me tengo que ir. No me gusta el día. Un peso frío se levanta de tu lado, el colchón recupera su forma, incluso chirría el somier.
Otra vez el viento y las tuberías dilatándose y los muebles crujiendo, todos los sonidos juntos, no te preocupes, soy yo y mi despedida.
Entonces se enciende la luz del pasillo. Tu madre va a beber agua y pasa por tu cuarto, te ve despierto y sudoroso. ¿Tienes calor?, te pregunta, te destapa un poco, no entiende esa manía tuya de taparte hasta las orejas. Te recuerda que sólo te queda una hora de sueño, que la aproveches, después te da un beso y te nota el rostro helado, tampoco lo entiende, te vuelve a tapar. Y tú, vencido por la angustia, comienzas a relajarte hasta caer en los brazos de un pequeño sueño reconfortante, muy pronto sonará el despertador y, como siempre, te levantarás cansado y con ojeras. Tus padres te recordarán que te acuestas muy tarde y tú no dirás nada, no me delatarás. Pero ahora duerme, mi niño, duerme. Mañana será otro día. Y volveré.

Maribel Romero Soler.

sábado, 29 de noviembre de 2008

GANADORA DEL "I CERTAMEN DE RELATO FANTÁSTICO EL CALDERO MÁGICO"

Ayer recibí una llamada que me llenó de emoción. Recientemente había participado en el "I Certamen de Relato Fantástico El Caldero Mágico", convocado por la Biblioteca de Herencia (Ciudad Real). En este concurso tenían cabida relatos de género fantástico, de terror o ciencia-ficción. No suelo escribir cuentos de este tipo pero el hecho de que el trabajo fuera cortito y el envío por e-mail me animó, y envié un relato que escribí ex profeso para la ocasión. Cuál no sería mi sorpresa cuando ayer, en esa llamada telefónica, me comunicaban que era la ganadora del certamen.
Mi relato no sé dónde encuadrarlo, si en el género fantástico, en el de terror o en el de ciencia-ficción, creo que en realidad en ninguno. Se trata de una narración de corte psicológico, un cúmulo de sensaciones en las que resulta muy fácil identificarse. Podría dedicarlo a los padres, a todos aquellos padres cuyos hijos tienen miedo, para que comprendan qué sienten y no dejen de acudir junto a sus camas cuando las vocecitas de sus pequeños los llaman cada noche.

Con el permiso de la Biblioteca de Herencia (Ciudad Real), colgaré el relato próximamente por si a alguien le apetece leerlo.

Muchas gracias por el premio.

viernes, 28 de noviembre de 2008

LA REVISIÓN DEL TEXTO

Todo escritor sabe que el trabajo más pesado e ingrato (si es que existe algún trabajo pesado e ingrato en el arte de escribir) es el de la revisión y corrección del texto.
El primer paso, de sobra conocido, consiste en olvidarnos de lo escrito y guardarlo en un cajón. Sé que al principio cuesta, pero es un ejercicio de lo más efectivo. La euforia de la inmediatez esconde los defectos hasta hacerlos imperceptibles mientras que el sosiego del reposo no da lugar a engaños, los errores salen y se pasean por el texto, incluso de manera provocadora, como si hubiesen adquirido vida propia y en realidad no procedieran de nuestra cabeza o de nuestra mano.
Una vez que hemos sido capaces de dar el primer paso conviene seguir adelante y dar el segundo: sacar la obra del cajón y desempolvarla. En una primera lectura observaremos sin ningún problema los errores tipográficos, esos que antes no estaban y que misteriosamente han aparecido por arte de magia. Pues bien, no es lo único que nos llamará la atención. Algunas frases que en su momento nos parecieron soberbias resultan ahora nefastas, ciertas palabras no terminan de encajar del todo en su contexto, los signos de puntuación no están en su sitio, en fin, ya sabéis…
En la revisión del texto, además de corregir los errores ortográficos y gramaticales, se debe intentar dotar de estilo al escrito, embellecerlo. Algunas de las fórmulas para poderlo lograr son: cambiar el orden de las palabras en algunas frases, no es lo mismo “una llamada a los padres del profesor” que “una llamada del profesor a los padres”; eliminar las palabras superfluas, un texto es más eficaz cuando es sintético, a veces es suficiente con la eliminación de artículos o numerales: “tenía unas lindas piernas”, mejor “tenía lindas piernas”, “dejó la huella con sus cinco dedos en el mural”, mejor “dejó la huella de sus dedos en el mural”; evitar la repetición de sonidos, en ocasiones se tratará de evitar palabras con la misma raíz: “para/parar” “esta/estación”, y en otras será preciso eliminar rimas antiestéticas: “su estado es complicado”, “se encuentra en un momento de descontento”, “el verano llegó temprano”.
En fin, no es más que jugar con el texto, intentar transformar aquellas construcciones que no nos satisfacen, darles otro giro, comprimir, eliminar palabras innecesarias, utilizar un léxico adecuado, no usar lo que se denomina un lenguaje prestado, es decir, el que sabemos que no nos pertenece pero que sin embargo usamos por considerar más culto, elegante o ampuloso, no dejar nunca una frase escrita o párrafo que no nos convenza, si no nos convence debemos tener la certeza de que no está bien.

Amigos, paciencia y feliz corrección.

lunes, 24 de noviembre de 2008

KLAUS

No puedo contarle a mi médico lo que me ocurre. ¿Cómo voy a decirle que tengo el mundo en una mano y que por eso mis dedos se inflaman? Él no se lo explica. Me pregunta si soy mecánico, carpintero, si fabrico piezas pequeñas, si ejecuto un minucioso trabajo manual. Quiere saber si soy orfebre o relojero. Qué estúpido. Le he dicho que me dedico a la venta telefónica y que con los nuevos avances ni siquiera descuelgo el auricular, hablo sin manos, paso el día delante de un panel electrónico con cientos de números que se van marcando aleatoriamente. Me ha ofrecido la baja, pero me he negado, no la necesito, no quiero estar todo el día en casa delante de Klaus sin poder tocarlo, no podría soportar ese dolor, mucho más grande incluso que el de mis dedos.
Klaus es mi stradivarius, un elegante violín de bellos contornos que adquirí como antigüedad y que desde el primer día me robó el alma. No soy músico, sin embargo he descubierto que la música está en mí, no nace del instrumento, nace de mis dedos, y quien tiene la música en los dedos también posee el mundo. Ya hace diez años que vive conmigo. Acudí a aquella subasta por curiosidad y cuando vi a Klaus supe que era mío; mi hombro, mi mano izquierda y mi cabeza ladeada adoptaron el hueco perfecto para hacerle cuna, para recibirlo como si siempre hubiera estado allí. Y creo que en realidad siempre estuvo allí, en otra vida, en otros tiempos. Klaus y yo. Y la música.
La primera vez que lo tomé entre mis manos sentí una erección. El contacto de la fina madera de arce contra mi piel fue un estallido de placer. Acaricié la tapa con mi mejilla encendida, mientras los dedos de mi mano izquierda buscaban desesperados las cuatro cuerdas que me harían vibrar de emoción. Cogí el arco delicadamente, como si fuera de fino cristal de bohemia, y lo deslicé por las cuerdas. Los dedos se movían solos, el arco bailaba solo, y la música emergía como de un mar profundo que me transportaba a mundos desconocidos. Y así ha ocurrido desde entonces, cada día, cada instante. ¿Puede un violín secuestrar la voluntad? Sí, puede, juro que puede. Klaus secuestró la mía y desde ese momento le pertenezco, yo tengo la música pero él me tiene a mí. Y me castiga. Ahora con este absurdo dolor en los dedos que me impide rozarlo. Me provoca y me desprecia como una vulgar mujerzuela. No puedo posar mi mano sobre sus delicadas cuerdas sin sentir una punzada maldita que me atraviesa hasta el hombro. No puedo lograr que la música resucite y eso me derrumba. Me siento abatido como un combatiente en el campo de batalla al que acaban de lanzar un obús. Klaus me ama, sin embargo no desea que le arranque sus notas, no quiere que me acerque, es caprichoso, y yo ya no puedo vivir sin él. Lo poso sobre mi cama y lo observo a distancia, con la ansiedad de un niño que mira el caramelo de otro. Es lo único que puedo hacer. Me encuentro vacío y no consigo concentrarme en nada. Tanto puede un violín. Debo sumergir mi mano en hielo, tomar antiinflamatorios, vendarla, cualquier cosa. Lo que importa es la música y la música me espera. Intento otros entretenimientos, miro por la ventana el parque cubierto de ocres, llamo a mis amigos, leo libros, tomo baños de sales, veo televisión. No puedo evadirme de su influjo y sé que esta mano dolorida puede hacerme infeliz el resto de mi existencia si no vuelvo a ser capaz de convertirme en música. Klaus también lo sabe y se ríe de mi debilidad. Es así nuestro amor.

Maribel Romero Soler.

viernes, 21 de noviembre de 2008

NUEVAMENTE SELECCIONADA EN EL CONCURSO DE MICRORRELATOS SOBRE ABOGADOS

Vuelvo a tener ordenador y reanudo las entradas con esta buena noticia. He sido nuevamente seleccionada (ya lo fui en agosto) en el Primer Concurso de Microrrelatos sobre Abogados.
El Consejo General de la Abogacía Española y la Mutualidad de la Abogacía convocan este certamen con carácter mensual. La apuesta sigue siendo la creación de un microrrelato sobre el tema de los abogados o el Derecho en general, con un máximo de ciento cincuenta palabras y dando cabida a cinco palabras obligatorias que cambian cada mes. En el mes de noviembre las palabras son: abogada, estrado, marmota, mermelada y fianza.
Si alguien se anima aún puede enviar su microrrelato y optar a premio. Entre todos los ganadores mensuales (que ya reciben su compensación económica) habrá un ganador final que percibirá la nada despreciable suma de tres mil euros.
Os dejo con mi microrrelato y aquí podéis leer el resto de los seleccionados.

LIBERACIÓN

“Acérquese al estrado y confiese la verdad. ¿Es cierto que robó usted la marmota de su vecino porque quería hacerse un gorro con ella? ¿Es cierto que utilizó para engañarla una galleta untada con mermelada de fresa?”. El acusado, cabizbajo, no respondía.
Desde la ventana del tercer piso la madre de la abogada la llamó a gritos: “¡Laura, a merendar!”. La niña miró hacia arriba con gesto de fastidio, como si acabaran de lanzarle una piedra, y su amigo, el presunto ladrón de marmotas, encontró en aquella voz de mujer la verdadera liberación, sin cargos y sin fianza.

domingo, 16 de noviembre de 2008

DÍA TRECE

El pasado jueves fue 13 y por lo visto uno de esos virus que actúan los días 13 (como no podía ser de otro modo) atacó a mi ordenador. Jamás me había sucedido, tengo instalado un buen antivirus, soy precavida, no abro correos desconocidos y considero que todas las páginas que visito son de la más absoluta confianza, pero aun así estos puñeteros virus actúan y envenenan indiscriminadamente todo lo que pillan a su paso. Desde entonces estoy sin ordenador y me siento desnuda o descalza o vacía, o qué se yo... cuánta dependencia.
El susto inicial al pensar que podía haber perdido una importante cantidad de trabajo ya ha pasado, los archivos han podido ser salvados pero el ordenador sigue muerto. Hoy me aprovecho de equipo ajeno (como vengo haciendo cuando puedo) para dejar constancia de estos hechos y para advertiros de lo que ya sabemos pero que solemos olvidar: los virus informáticos existen, pueden ser especialmente perjudiciales y lo más grave es que el daño no lo causan en realidad a nuestro ordenador, sino a nosotros. Así que ya sabéis: copias de seguridad a ser posible cada día.
Mi ordenador está en proceso de resucitación, espero poder disponer pronto de él y volver a mi querida rutina informática.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Informacióntv. LA NUEVA TELEVISIÓN


Próximamente comenzará su emisión gratuita a través del canal 21 de la TDT una nueva televisión digital para Alicante, informacióntv.

Esta nueva televisión pertenece a Prensa Alicantina Media (PAM), del mismo grupo editorial que INFORMACIÓN, y pretende ser una televisión moderna, con una oferta distinta e innovadora.

La programación comenzará con los informativos, desde primera hora de la mañana y distribuidos en todas las franjas horarias, habrá espacio para el mundo del deporte, se informará en tiempo real sobre el estado del tráfico, la previsión meteorológica y otros servicios de interés. En este enlace podéis ampliar la información.

En cuanto a los magazines de la mañana y de la tarde ofrecerán reportajes, entrevistas y monográficos dedicados a eventos sociales, culturales, políticos, económicos, salud, motor, cocina, etc. También habrá un programa de entrevistas y tertulia.

Y llegados a este punto he de comunicaros que voy a ser tertuliana en el programa matinal que correrá a cargo de Esmeralda Marugán. Será un programa diario, de lunes a viernes, en el que de momento voy a colaborar sólo de manera quincenal. Estoy ilusionada con el proyecto, es un formato hecho exclusivamente por mujeres y debido a la franja horaria en que se emitirá (de 11 a 13 horas) será visto mayoritariamente por mujeres. Allí hablaremos de lo divino y lo humano, y confío en sentirme tan a gusto como en la salita de casa en torno a una mesa camilla.

Esmeralda Marugán es una profesional de larga trayectoria periodística, tanto en televisión como en radio, ha trabajado en diferentes medios provinciales y nacionales. Sustituyó a Encarna Sánchez en la Cadena COPE y fue “chica Hermida” durante una etapa de su vida, aunque quizás muchos la conoceréis por su participación en el reality "Supervivientes 2006". Esmeralda fue la participante que sufrió ciertas lesiones al ser lanzada desde el helicóptero para que alcanzara a nado la isla de los famosos. En aquella edición convivió, entre otros concursantes, con Carmen Russo, Verónica Romero (de OT) o el famoso Pipi (José Manuel Estrada).

El entusiasmo de Esmeralda es contagioso y su buen hacer indiscutible, el periodismo se le nota en la cara, lo vive. Espero aprender mucho de ella.

lunes, 10 de noviembre de 2008

ALGUNOS ERRORES Y DISPARATES DE LA LENGUA

Estos errores y divertidísimos gazapos son auténticos. Pertenecen a ERRORES Y DISPARATES DE LA LENGUA, de Belén García Redondo. Editorial LIBSA.

Cervantes perdió una pierna en la batalla de Lepanto y por eso se le conoce por el Manco de Lepanto.

El público premió la actuación del grupo con una gran vocación.

La obra recibe luz genital, a través de la gran claraboya que cubre la sala.

Esta noche a las ocho, conferencia del doctor Beltrán en la diputación; hablará sobre los problemas del arte rupestre contemporáneo.

El Ministerio de Cultura, además, procede a la contratación de mobiliario con destino a la futura cafetería que próximamente se abrirá en el Museo del Parado.

Ejemplo de una palabra con tilde: Matilde.

Pitágoras fue el inventor del triángulo rectángulo.

El meta Miguel fue sustituido porque recibió un cabezazo en la muñeca que le dejó cojo.

El domingo tendrá lugar una regata desafío entre los remeros de Pedreña y Astillero. Los premios serán de 100.000 pesetas para el primero y 600.000 para el segundo.

El Rayo Vallecano ganó 6-0. Todos los tantos fueron conseguidos en el descanso.

Al acto asistieron todas las viejas glorias del club, con excepción de los fallecidos.

El corredor portugués Fernando Mamede ganó la carrera de cross internacional disputada ayer en Bollumo, cubriendo el recorrido de 9.600 kilómetros en 25 minutos y 49 segundos.

Es un auténtico atleta. Tiene tanta agilidad que toca el suelo con la cabeza sin doblar la cintura.

En el minuto 23, recoge el balón Dani, Pilar, hermanos políticos, sobrinos, primos y demás familia.

viernes, 7 de noviembre de 2008

CUESTIÓN DE FE

A propósito de la encuesta que todavía permanece activa en este blog, y que sitúa a la Biblia en primer lugar como libro que los votantes salvarían de un incendio, se me ha ocurrido reflexionar sobre el alcance de la fe y la religión. Desconozco si las razones para votar a la Biblia han sido de fe, literarias, históricas o sencillamente costumbristas. Al fin y al cabo la Biblia es ese libro gordo que todos (o muchos) hemos visto en casa, que jamás hemos visto leer a nadie pero que, sin embargo, ocupa un lugar privilegiado en la estantería.
De casi todo en esta vida hay alguien que ha escrito antes. Voy a aprovecharme de palabras ajenas para traer unas reflexiones sobre la religión:

"Y un anciano sacerdote dijo: Háblanos de la Religión.

... Aquel que viste su moralidad como viste sus mejores ropas, mejor sería que anduviese desnudo.
El viento y el sol no abrirán agujeros en su piel.
Y aquel que guía su conducta por la ética, encarcela a su pájaro cantor en una jaula.
La más libre canción no cruza a través de barras y alambres.
Y aquel para quien la adoración es una ventana que ha de abrir, pero que también ha de cerrar, no ha visitado aún el santuario de su alma, cuyas ventanas permanecen abiertas de aurora a aurora...

Y si queréis conocer a Dios, no busquéis transformaros en descifradores de enigmas.
Mirad, mejor, a vuestro alrededor y le encontraréis saltando con vuestro hijos.
Y abrid vuestros ojos al espacio y le veréis caminando por las nubes, extendiendo sus brazos en el relámpago y descendiendo en la lluvia.
Y le veréis sonriendo en las flores y agitando las manos en los árboles...".

EL PROFETA. Gibran Khalil Gibran.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

VEINTE MANERAS DE BAJAR AL SÓTANO. ROQUE PÉREZ PRADO.


Mi amigo y compañero de grupo literario, el escritor Roque Pérez Prado, acaba de lanzar su primer libro en solitario.
VEINTE MANERAS DE BAJAR AL SÓTANO es una colección de relatos de terror -género en el que Roque se desenvuelve como pez en el agua-, que trata de adentrarnos en nuestros miedos, explorarlos, entenderlos y superarlos.
Recientemente, en una entrevista de radio, Roque nos decía que con este libro propone al lector bajar las escaleras hacia ese sótano oscuro que todos tenemos muy cerca, para que pueda enfrentarse a sus miedos y después sea capaz de subirlas de nuevo y salir a la luz.
"¿De dónde te ha venido la inspiración para escribir estos relatos?", le preguntaba el locutor, y Roque respondía que "no hay que irse muy lejos para hablar de miedos, basta con poner el telediario...".
El libro ha sido publicado por el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil Albert y ya se encuentra en proceso de distribución.
El próximo 2 de diciembre a las 20,30, en la librería 80 Mundos de Alicante, se llevará a cabo la presentación al público.
Desde aquí felicito a Roque y le deseo todo tipo de suertes, que sin duda tendrá porque estoy segura de que ha escrito un libro de miedo.

lunes, 3 de noviembre de 2008

COMO CADA DOMINGO



Y se vistieron para la misa de doce. Provocadoras. Como si no supieran que para incitar a los vecinos no necesitaban trajes largos cuajados de lentejuelas. Al pasar por la plaza central cogidas de la mano algunos chavales les tiraron piedras. Ellas cruzaron impertérritas, sin hacer un guiño, como si atravesaran, sin saberlo, un campo de minas. Los viejos del bar murmuraban a sus espaldas, las mujeres ante sus caras excesivamente maquilladas. Llegaron hasta la puerta de la iglesia que tenían prohibido pisar y ante la multitud de feligreses se besaron, como cada domingo. Después volvieron satisfechas a su hogar.
Maribel Romero Soler.

sábado, 1 de noviembre de 2008

UNO DE NOVIEMBRE

Hoy se celebra la festividad de Todos los Santos y por una confusión de los fieles cristianos (no serán tan fieles) se visitan los cementerios y se honra a los muertos. El día de los muertos o de los fieles difuntos es en realidad el 2 de noviembre.
En cualquier caso, la entrada que procede este día debe versar sobre la muerte y sus secuaces. Hay mucho escrito y muy bueno sobre tan macabro (o sencillamente cierto) tema. Después de releer los Sonetos de la Muerte de Gabriela Mistral, la Elegía a Ramón Sijé de Miguel Hernández, la rima LXXIII de Bécquer o Para entonces de Manuel Gutiérrez Nájera, he decidido bucear en el tiempo y llegar al siglo XV.
Mi elección ha sido Jorge Manrique y las famosas Coplas a la Muerte de su padre, uno de los clásicos de la literatura española que merece la pena rescatar y traer hasta aquí.

A LA MUERTE DEL MAESTRE DE SANTIAGO DON RODRIGO MANRIQUE, SU PADRE

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte,
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando:
cuán presto se va el placer,
cómo después de acordado
da dolor,
cómo a nuestro parecer
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.
Y, pues vemos lo presente
cómo en un punto s’es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vio,
porque todo ha de pasar
por tal manera.
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir:
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos:
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.

JORGE MANRIQUE (1440-1478)

miércoles, 29 de octubre de 2008

DERECHOS EN CONFLICTO

Comenzaba las entradas del mes de octubre hablando del Derecho Moral de Autor y de su condición de derecho irrenunciable e inalienable.
Una de sus más importantes manifestaciones es la siguiente: corresponde al autor “exigir el respeto a la integridad de la obra e impedir cualquier deformación, modificación, alteración o atentado contra ella que suponga perjuicio a sus legítimos intereses o menoscabo a su reputación”.
Este derecho, además de irrenunciable e inalienable, podríamos calificarlo también de inagotable, ya que se extiende más allá de la vida del autor. Al fallecimiento de éste su ejercicio corresponde, sin límite de tiempo, a la persona natural o jurídica a la que el autor se lo haya confiado expresamente por disposición de última voluntad. En su defecto el ejercicio de este derecho corresponde a los herederos.
Fijaos hasta dónde llega el alcance de estos enunciados, que en muchas ocasiones el derecho moral de autor entra en conflicto con el derecho de propiedad y tienen que mediar los tribunales para dirimirlo.
Voy a poner un ejemplo, posiblemente absurdo, pero clarificador. Si yo compro un bonito cuadro que representa un bodegón, firmado por un afamado artista, y pago una cuantiosa suma por él, evidentemente el cuadro es mío, me pertenece, me lo llevo a mi casa y lo cuelgo en mi salón comedor. Sin embargo, transcurridos unos meses me doy cuenta de que no termina de gustarme, a ese bodegón le faltan unas uvas para que quede completo, y como soy una atrevida y estoy recibiendo clases de pintura, pues ni más ni menos se me ocurre añadirle yo esas uvitas pintándolas sobre la obra ajena. El cuadro es mío, la creación es ajena. ¿Tengo derecho a pintar las uvas en mi cuadro? ¿Conculco el derecho moral de autor al no respetar la integridad de la obra y modificarla a mi libre albedrío? ¿He menoscabado la reputación del autor? ¿Me puede demandar?
Curioso ¿verdad?
Éste es un simple ejemplo, una ficción, pero podría comentaros un caso real también muy curioso. Por no hacer esta entrada excesivamente larga lo dejaré para otra ocasión.

lunes, 27 de octubre de 2008

MÁS LIBRES


La mujer que había dentro de mí no necesitaba una gargantilla de perlas para poner el cuello, ni un reloj de oro para mostrar las muñecas. La mujer que vivía en mí fue capaz de colocar la cabeza en la guillotina y permitió que la esposaran como a una delincuente, ardió en la hoguera, fue vejada y humillada y murió aplastada por un montón de piedras. Esa mujer que aún vive en mí no me pertenece, porque está dentro de todas las mujeres de la Tierra, posee la fuerza de un volcán, el arrojo de un guerrero, y se levanta de cada caída para hacernos más libres.
Maribel Romero Soler.

viernes, 24 de octubre de 2008

EL NIÑO SOLO. GABRIELA MISTRAL

Lucila Godoy, que fue su verdadero nombre, nació en Vicuña, Chile, en 1889, y murió en Nueva York en 1957. Su poesía, de perfil nítido y vigoroso, está marcada por una gravedad profunda, casi mística, destacando con fuerza en el panorama de la literatura latinoamericana.
El amor ocupa un espacio preponderante en sus creaciones y sobre todo el amor a los niños, a los que dedicó la mayor parte de su obra. Nunca tuvo hijos y esa carencia marcó su vida y su producción literaria. La sensibilidad de la madre que nunca fue se deja traslucir en muchos de sus poemas, a veces de manera tierna, otras descarnada.
Hoy me quedo con este poema suyo que siempre me conmovió, son de esos versos que se introducen muy adentro y buscan su espacio para nunca más salir.

EL NIÑO SOLO

Como escuchase un llanto, me paré en el repecho
y me acerqué a la puerta del rancho del camino.
Un niño de ojos dulces me miró desde el lecho.
¡Y una ternura inmensa me embriagó como un vino!
...
La madre se tardó, curvada en el barbecho;
el niño, al despertar, buscó el pezón de rosa
y rompió en llanto... Yo lo estreché contra el pecho,
y una canción de cuna me subió, temblorosa...
...
Por la ventana abierta la luna nos miraba.
El niño ya dormía, y la canción bañaba,
como otro resplandor, mi pecho enriquecido...
...
Y cuando la mujer, trémula, abrió la puerta,
me vería en el rostro tanta ventura cierta
¡que me dejó el infante en los brazos dormido!
...

miércoles, 22 de octubre de 2008

SOY POBRE

“Soy pobre. Pido una ayuda por solidaridad. Antes era obrero naval y minero, hoy mendigo”. Garabateadas con rotulador negro sobre un cartón he leído esta mañana estas palabras. Ha sido en Alicante, pero podía haber sido en cualquier otra ciudad. Su dueño, el pobre, era un hombre de unos sesenta años, bien vestido, aseado, incluso llevaba corbata. Su rostro, sin embargo, reflejaba el sufrimiento, la barba apenas arreglada, los ojos caídos, las mejillas apagadas. He podido comprobar que la pobreza deja más surcos en la piel que los años, incluso la pobreza de espíritu. Aunque el cuerpo esté envuelto en trajes caros la pobreza no se puede disimular, ni siquiera el dinero es capaz de hacerlo. He sentido pena, pena por el hombre bien vestido, avergonzado, sentado en un portal, con su cazadora de cuero negro. Somos tan simples que no estamos capacitados para ver pobre al que antes no lo era. Únicamente aceptamos aquello que nos viene por herencia, como un equipaje traído desde el útero materno. Respetamos a los ricos de cuna pero despreciamos a “los nuevos ricos”, observamos tranquilos las panzas de sapo y piernas de alambre de millones de niños en el mundo que no tienen un trozo de pan que llevarse a la boca, pero nos conmueve hasta el dolor el pobre que antes no lo era. Es paradójico o sencillamente terrorífico, porque lo que de verdad nos asusta es que nos puede pasar a nosotros. Los que no hemos nacido ni ricos ni pobres somos pesas capaces de inclinar la balanza hacia cualquier lado y ante el temor de caer en el platillo equivocado luchamos con todas las fuerzas por mantener el equilibrio. Somos simples, lo he dicho antes, y por eso seguimos ignorando las grandes desgracias del mundo para centrarnos en una sola, en la que, como si de un espejo se tratara, nos aterroriza reflejarnos.

lunes, 20 de octubre de 2008

EL NÚMERO CINCO


Los niños jugaban a atrapar la luz y los mayores a atrapar el tiempo.
En el pabellón número cinco del campo de concentración reinaba la oscuridad. Los pequeños, con sus pieles transparentes, jugaban con el destello mortecino de una vieja linterna abandonada. Ya no tenían sed, ni hambre, ni miedo, ni les dolía el cuerpo. Todo era susceptible de ser aprendido. Un hombre de unos treinta años pasó junto a ellos como un espectro, sin forma ni ruido. Contaba días y dibujaba rayitas simétricas en su antebrazo arañándose con una uña afilada. Una, dos, tres… Solo le faltaban cinco para acabar con aquella pesadilla.

Maribel Romero Soler.

sábado, 18 de octubre de 2008

DOBLE LENGUAJE

La madre al hijo:
—¿De qué quieres el bocadillo?
—De lo que tú quieras.
—¿No te apetece algo especial?
—No, házmelo de lo que tú quieras.
Minutos más tarde:
—Pero ¿qué me lo has hecho de queso?
—Me has dicho que de lo que yo quiera.
—Sí pero ¿de queso? Qué asco, no pienso merendar.
Disgusto familiar.

El novio a la novia una tarde de sábado:
—¿Dónde vamos hoy?
—Donde tú quieras.
—A mí me da igual, dime tú.
—Pues vamos al cine.
—¿Al cine? Si fuimos el sábado pasado.
—¿No me has dicho donde yo quiera?
—Sí, pero ¿al cine? Qué aburrimiento.
Disgusto de pareja.

El jefe a la empleada:
—Cuando pueda redácteme este informa para el banco.
—De acuerdo. ¿Lo necesita pronto?
—No, no hay ninguna prisa, cuando pueda.
A la media hora, por la línea telefónica interior:
—Señorita, ¿tiene ya el informe?
—No, usted me dijo que no era urgente.
—¿Aún no lo ha hecho?
—Me dijo que no tenía prisa.
—Por Dios, si hace ya media hora que se lo encargué.
Disgusto laboral.

Tenemos un lenguaje amplio y rico ¿por qué nos cuesta tanto comunicarnos?

jueves, 16 de octubre de 2008

UN MICROCUENTO DE CARLOS FRÜHBECK

No conozco a CARLOS FRÜHBECK MORENO, aunque he indagado un poco sobre él y he podido comprobar que es un burgalés afincado en Italia, profesor de español para extranjeros que, como escritor, tiene bastantes premios en su haber. El motivo de traerlo hasta aquí es porque un microcuento suyo me ha fascinado. Con él ha sido recientemente ganador del VI CONCURSO DE MICROCUENTOS DE LA ESCUELA DE LETRAS, convocado bajo el lema "Literatura y cambio climático". Como me gusta compartir todo aquello que me emociona, seduce, fascina, sacude, enloquece o desbarata, os lo pongo. Felicidades, Carlos.

LLUVIA
Me eché a llorar cuando vi que volvían a llover arandelas, tornillos, cadenitas doradas, tuercas, engranajes, rostros de hojalata sobre la tarde reseca de la provincia. Abajo, los cuerpos de los transeúntes se doblaban bajo el peso de las redes metálicas de sus paraguas. Todos habían olvidado por qué habían salido a la calle antes de que empezara a llover. Escuchaba el ruido agudo del metal contra el cristal de mi ventana y reconocía tu voz. De vez en cuando, algunas piezas de lluvia se ensamblaban y me encontraba con un soldado que, con dos platillos y su tricornio, daba un digno paseo militar sobre mi alféizar para volver a caerse. Empezaron a aparecer charcos llenos de cajas de música con bailarinas, pinochos de cuerda y miniaturas de coches deportivos. En cuanto escampara, los pocos niños que quedaban saldrían a la calle a recoger sus juguetes. Alguien había pronunciado tu nombre tres veces delante de un espejo. Me eché a llorar porque sabía que yo nunca sería capaz de hacerlo delante del único espejo que una vez nos reflejó a los dos.

martes, 14 de octubre de 2008

¿ESCRITORES DESPISTADOS?

Recientemente he podido leer en páginas especializadas dos noticias que me llaman la atención: escritores que habían sido premiados en distintos certámenes literarios han sido posteriormente despojados de sus galardones al comprobar las entidades convocantes, en un caso, que el relato en cuestión ya había sido premiado anteriormente, y en el otro, que la obra no era inédita, y tanto en uno como en otro caso se incumplían las bases de las convocatorias. Este tipo de noticias asaltan de vez en cuando las páginas literarias y a mí me sorprenden y preocupan en la misma medida y es porque no concibo la pillería del escritor. Quizás mi concepto de honestidad se encuentre anquilosado y no se ajuste a las tendencias actuales, si es que la honestidad, como si de un abrigo se tratara, debe estar también sujeta a los designios de la moda, pero a lo largo de las generaciones el escritor siempre ha abanderado causas, y además causas nobles. El escritor ha sido la voz del pueblo, del marginado, del más necesitado, incluso del más olvidado; ha enarbolado banderas de paz, libertad y justicia y, en muchas ocasiones, ha sufrido el precio de su valentía. El escritor es ejemplo y modelo y aunque no puedo afirmar que se le deba exigir más honradez que al mecánico, fontanero, arquitecto o político, sí creo que su propia esencia debe estar reñida con cualquier conducta reprobable. Por supuesto que en las generalizaciones se mete indefectiblemente la pata, por supuesto que pillos hubo antes, los hay ahora y los habrá en el futuro, por supuesto que por encima de cualquier sospecha debe regir la presunción de inocencia, pero es mi opinión y quiero expresarla.
Sé que muchos escritores participan con una misma obra simultáneamente en diversos certámenes literarios, lo sé e incluso lo comprendo. La tardanza habitual en proclamarse un fallo les incita a intentarlo por varios frentes distintos. Este hecho puede dar lugar a errores no deseados, aunque sí propiciados. ¿Y si no se dan cuenta? Pues nada, otro premio al bolsillo. Es fácil llevar un control de las obras enviadas, de los fallos proclamados y de los galardones obtenidos. Es fácil evitar noticias como las que encabezan este artículo, que, en mi humilde opinión, empañan, queriendo o no, el buen nombre de la literatura.

domingo, 12 de octubre de 2008

ANÁLISIS DEL RELATO

Esta entrada está íntimamente relacionada con la anterior, puesto que el análisis que os presento es precisamente sobre el relato de Manganelli. Si me ha parecido interesante traerlo hasta aquí es porque considero que el relato más su análisis poseen un valor didáctico significativo para todos aquellos que gustan de conocer los entresijos del arte de escribir. El estudio nos ayudará a desmitificar el mito, a darnos cuenta de que transgredir todas las normas produce, en ocasiones, resultados sorprendentes, pero eso sí, hay que hacerlo con arte.

El texto que transcribo a continuación pertenece al libro CÓMO LEER TEXTOS LITERARIOS (EL EQUIPAJE DEL LECTOR), de Julián Moreiro, Editorial EDAF.

“Repasemos el texto. Tras planteársenos un conflicto insólito e inverosímil, que no se justifica de ninguna forma (la desaparición del universo), asistimos a las disquisiciones del extraño personaje protagonista con la sensación de que falta tono narrativo (no sucede nada, no se ofrecen datos, no hay progreso en la acción) y nos topamos, en fin, con un desenlace que nos deja boquiabiertos: el conflicto no se soluciona, y además se introduce un elemento que lo complica. Precisamente entonces el relato termina. El autor no sólo apela a un lector cómplice, sino que le pasa la pelota y la perplejidad.
La eficacia del relato reside en su organización, pues nos permite ir conociendo una serie de rasgos que rompen una por una todas las expectativas del lector. En efecto, se ofrecen datos de los que tomamos nota para después comprobar que carecen de relevancia (¿para qué precisar de dónde sale el señor y qué había comprado?) o que no tienen tan siquiera justificación narrativa (el protagonista constata que el polvo a que se ha reducido el universo parece estar “totalmente acostumbrado a su oficio de polvo”); por el contrario, se ocultan informaciones que podríamos esperar razonablemente (¿quién es ese señor de mediana edad?); el personaje utiliza razonamientos que contravienen la lógica (analiza como un hurto cualquiera el robo del universo y se plantea ir a quejarse de que se lo hayan quitado, ya que él lo usaba todos los días), etc.
Puede usted seguir con el juego de descubrir otras rupturas, pues con ello se habrá cumplido uno de los previsibles objetivos del escritor: introducir elementos de disolución en el orden lógico que a usted y a mí nos permite reconocer la realidad”.

jueves, 9 de octubre de 2008

UN RELATO DE GIORGIO MANGANELLI. RECOMENDADO

Al salir de una tienda en la que había entrado para comprar una loción para después del afeitado, un señor de mediana edad, serio y tranquilo, descubrió que le habían robado el Universo. En lugar del Universo había sólo un polvillo gris, la ciudad había desaparecido, desaparecido el sol, ningún ruido provenía de aquel polvo que parecía estar totalmente acostumbrado a su oficio de polvo. El señor poseía una naturaleza tranquila, y no le pareció oportuno hacer una escena; se había producido un hurto, un hurto mayor de lo habitual, pero al fin y al cabo un hurto. En efecto, el señor estaba convencido de que alguien había robado el Universo aprovechando el momento en que había entrado en la tienda. No era que el Universo fuese suyo, pero él, en tanto que nacido y vivo, tenía algún derecho a utilizarlo. En realidad, al entrar en la tienda, había dejado fuera el Universo, sin aplicar el mecanismo antirrobo, que no utilizaba jamás, pues sus enormes dimensiones lo hacían de un uso poco práctico. Pese a su severidad consigo mismo, no se sentía culpable de escasa vigilancia, de imprudencia; sabía que vivía en una ciudad afectada por una delincuencia insolente, pero jamás se había producido un hurto del Universo. El señor tranquilo se dio la vuelta y, tal como esperaba, la tienda también había desaparecido. Cabía pensar, por consiguiente, que los ladrones no andaban demasiado lejos. Se sentía, sin embargo, impotente y algo molesto; un ladrón que roba todo, incluidos todos los comisarios de policía y todos los guardias urbanos, es un ladrón que se sitúa en una posición de privilegio que habitualmente no corresponde a un ladrón; el señor, aunque tranquilo, experimentaba aquel estado de ánimo que lleva a muchos señores a escribir cartas a los directores de periódicos; y de existir periódicos, tal vez lo hubiera hecho. De igual manera, de haber existido una comisaría, habría formalizado una denuncia, precisando que el Universo no era suyo, pero que lo utilizaba todos los días, desde el instante de su nacimiento, de manera cuidadosa y sobria, sin haber tenido jamás que ser llamado al orden por las autoridades. Pero no había comisarías, y el señor se sintió molesto, burlado, vencido. Se estaba preguntando qué tenía que hacer, cuando, inequívocamente, alguien le tocó en el hombro, tranquilamente, para llamarle.

GIORGIO MANGANELLI. Centuria. Cien breves novelas-río. Anagrama.

domingo, 5 de octubre de 2008

POR FIN DISFRUTÉ MI PREMIO



















Este fin de semana he podido disfrutar del premio que obtuve en el I concurso de relatos amorosos DO NOT DISTURB convocado por el Hotel Montíboli de Villajoyosa, un magnífico establecimiento de cinco estrellas junto al mar Mediterráneo, rodeado de vegetación en un entorno paradisíaco.
El premio, lógicamente, consistía en una estancia romántica para dos personas en sus instalaciones, entre las que cuenta con dos playas privadas, de acceso directo desde el hotel, una de ellas naturista. La estancia ha sido estupenda, el lugar increíble, el servicio esmerado, los detalles cuidadísimos. Un lugar para recomendar. Gracias hotel Montíboli.



jueves, 2 de octubre de 2008

DERECHO MORAL DE AUTOR

Los derechos de autor no tienen únicamente un contenido económico. Éste suele ser el derecho más conocido pero no es el único ni el más importante. La Ley de Propiedad Intelectual contempla entre sus preceptos el llamado Derecho Moral de Autor, según el cual:

Corresponden al autor los siguientes derechos irrenunciables e inalienables:
1. Decidir si su obra ha de ser divulgada y en qué forma.
2. Determinar si tal divulgación ha de hacerse con su nombre, bajo seudónimo o signo, o anónimamente.
3. Exigir el reconocimiento de su condición de autor de la obra.
4. Exigir el respeto a la integridad de la obra e impedir cualquier deformación, modificación, alteración o atentado contra ella que suponga perjuicio a sus legítimos intereses o menoscabo a su reputación.
5. Modificar la obra respetando los derechos adquiridos por terceros y las exigencias de protección de bienes de interés cultural.
6. Retirar la obra del comercio, por cambio de sus convicciones intelectuales o morales, previa indemnización de daños y perjuicios a los titulares de derechos de explotación.
Si, posteriormente, el autor decide reemprender la explotación de su obra deberá ofrecer preferentemente los correspondientes derechos al anterior titular de los mismos y en condiciones razonablemente similares a las originarias.
7. Acceder al ejemplar único o raro de la obra, cuando se halle en poder de otro, a fin de ejercitar el derecho de divulgación o cualquier otro que le corresponda.
Este derecho no permitirá exigir el desplazamiento de la obra y el acceso a la misma se llevará a efecto en el lugar y forma que ocasionen menos incomodidades al poseedor, al que se indemnizará, en su caso, por los daños y perjuicios que se le irroguen.

martes, 30 de septiembre de 2008

HOMENAJE

Había estrenado una brillante túnica negra y el filo de la herramienta lucía como una gargantilla de oro. Todo era poco para el momento que se disponía a vivir. Qué curioso, la muerte se disponía a vivir un momento. Sacó un espejo de algún bolsillo secreto y se miró vanidosa, como una estrella de cine a la que todos admiran. Había seleccionado a ciento cincuenta y tres. Ciento cincuenta y tres vidas segadas por una guadaña incansable, muy vieja, pero afilada siempre para cada nueva ocasión. Encaramada a lo alto del avión era imposible ser vista, parecía un elemento más de la decoración del fuselaje, una elegante huella negra pintada por la mano de algún artista moderno. Hacía tiempo que no se sentía tan feliz, sin embargo algo ocurría. El avión debía haber partido ya, así entraba en sus planes. Se deslizó por el frío metal como una serpiente escurridiza y se asomó con mucho cuidado por el enorme ventanal de la cabina. El comandante estaba preocupado. Diantres, la muerte no contaba con eso. ¿Acaso la habría visto? Sería imperdonable, precisamente su mayor virtud consistía en manejar el factor sorpresa como nadie. Debía actuar con naturalidad, no levantar sospechas. Siguió deslizándose por el exterior del cuerpo del avión y a través de varias ventanillas leyó distintos mensajes de móviles: “Avería… retraso… un problema en el avión… nos cambiarán de aparato…”. No podía permitirlo. ¿Qué ocurría? Intentó serenarse, lo mejor era no perder la calma, sentía enormes impulsos de llorar solo con pensar que su plan podía irse al traste. Volvió a ubicarse en lo alto del avión con la túnica extendida como una mancha de petróleo en el océano y esperó pacientemente. Todo volvió a la normalidad y apenas una hora más tarde el avión despegó. De nuevo era vencedora. Ciento cincuenta y tres vidas sembraron de horror un improvisado bosque en llamas. Algunos testigos dicen que vieron volar una especie de pájaro por encima de aquella escena dantesca, un buitre negro o un gran cuervo con las alas extendidas y dicen también que emitía sonoras carcajadas.

sábado, 27 de septiembre de 2008

LO PROMETIDO ES DEUDA

Al finalizar la última encuesta de este blog sobre Premios Nobel de Literatura prometí dedicar una entrada al poeta y ensayista mexicano Octavio Paz (1914-1998), que recibió el preciado galardón en 1990. Unos años antes, en 1981, había recibido el Premio Cervantes y unos años más tarde, en 1993, el Príncipe de Asturias. Son solo algunos de los reconocimientos que este escritor comprometido obtuvo durante su vida. Nieto del también escritor Irineo Paz, fue en la biblioteca de su abuelo donde comenzó a familiarizarse con las obras culturales más representativas. Publicó su primer poema a los 17 años y a partir de ese momento su proceso de creación se vio plasmado en diversas revistas literarias. Su obra es principalmente poética y ensayística.

Entre Irse y Quedarse

Entre irse y quedarse duda el día,
enamorado de su transparencia.

La tarde circular es ya bahía:
en su quieto vaivén se mece el mundo.

Todo es visible y todo es elusivo,
todo está cerca y todo es intocable.

Los papeles, el libro, el vaso, el lápiz
reposan a la sombra de sus nombres.

Latir del tiempo que en mi sien repite
la misma terca sílaba de sangre.

La luz hace del muro indiferente
un espectral teatro de reflejos.

En el centro de un ojo me descubro;
no me mira, me miro en su mirada.

Se disipa el instante. Sin moverme,
yo me quedo y me voy: soy una pausa.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

EJERCICIOS SOBRE CIERTAS "COSAS"

¡Qué cosas! Hace varios meses ya dedicaba una entrada a la “cosa” y venía a decir algo así como que la palabra “cosa” en literatura no existe porque denota pobreza léxica (se puede leer el artículo en las entradas de ABRIL). A pesar de ello me apetecía ahondar en el tema porque si hay un término socorrido en el lenguaje, tanto oral como escrito, y que nos salva de muchas lagunas mentales éste no es otro que la “cosa”. ¿Quién no ha tenido alguna vez muchas “cosas” que hacer? ¿Quién no ha llamado a un amigo para contarle una “cosa”? ¿Quién no ha bajado a la tienda a comprar un par de “cosas”? ¿Quién no ha experimentado que el amor es una “cosa” muy grande? Tanto queremos a la “cosa” que a veces, incluso, la familiarizamos y pasamos a denominarla “cosilla”, “voy a hacer un par de cosillas”, pero no nos engañemos, la “cosilla” no deja de ser “cosa”.
Pues bien, aunque nos pese, si queremos dar estilo a nuestro escrito deberemos prescindir de nuestra amada “cosa” o usarla lo menos posible, es decir, cuando no tengamos otra “cosa” que decir. Hay una serie de ejercicios que nos pueden ayudar a mejorar el lenguaje, a ampliar el vocabulario y a dar estilo a nuestros textos. Son tan simples como sustituir la palabra “cosa” de determinadas frases por términos más precisos. ¿Alguien se anima?

La envidia es una cosa vergonzosa.
Una sola cosa me preocupa.
Salir de viaje es una cosa necesaria.
¡Qué cosas tienes!
Te diré una cosa: me gustas mucho.

Pero no es la “cosa” la única “cosa” que debemos evitar. No perdamos de vista al verbo “hacer”, otro amigo incondicional de nuestra pereza lingüística. El dichoso verbo nos persigue desde que nos proponemos hacer un huevo frito, hacer ejercicio cada mañana, hacer un jersey de lana, hacer la compra o hacer una carrera universitaria. Demasiadas “cosas” para “hacer”. ¿No os parece?

domingo, 21 de septiembre de 2008

MENSAJE NÚMERO UNO. ASTER NAVAS

Hoy me quedo con este breve texto de Aster Navas, escritor muy laureado que, como él mismo afirma, cada vez se encuentra más atraído por el microrrelato, minicuento o hiperbreve, como queramos llamarlo. La verdad es que sus creaciones son frescas, ingeniosas y sorprendentes. Para muestra un botón.


Hay aparatos fascinantes. Tal vez el más fascinante de todos sea el contestador automático. Ayer llamé por error a mi propia casa. Cinco tonos después me escuché a mí mismo lamentándome por no poder atenderme y sugiriéndome –ya saben- que me dejara un mensaje al oír la señal. No parecía mi voz. Me avergonzó su tono, su fingida cordialidad, el sinsentido del enunciado y no pude menos que llamarme “capullo” después del pitido. Desde ese día –soy muy sensible- mi contestador lo atiende una señorita de Telefónica. Cada vez telefoneo más a menudo a mi domicilio: me excita tanto imaginar su voz quebrando el silencio del piso vacío que me atrevo a hacerle las proposiciones más indecentes. Ella –es tan seria- se queda muda.

jueves, 18 de septiembre de 2008

CUANDO AFLORA LA MELANCOLÍA

Este poema nació en uno de esos momentos. Cuando aflora la melancolía. Después creció, le fui añadiendo versos y con él participé en un certamen provincial de poesía en el que obtuve un accésit. Se encuentra publicado en el libro que recopila todos los poemas ganadores y finalistas de varias ediciones del concurso. Aquí os lo presento en la versión corta, tal y como surgió, sin añadidos, incluso sin título.


He dejado de existir para el amor,
transmutando el arco iris en el luto.
No consigo estremecerme ni disfruto
con un beso o el aroma de una flor.

Todo jugo de mi ser sabe a dolor
derramado en multitud de primaveras
maquillado por palabras lisonjeras
que responden a la estampa del honor.

El veneno que me diste cada día
implacable y sin piedad hizo su mella
y me apago como el brillo de una estrella,
sumergida en podredumbre y agonía.

Y vagando por doquier como alma en pena,
me consumo, me retuerzo y me derrito,
me rebelo y azarosamente grito
sin dejar de soportar esta cadena.

Apostada en el borde del abismo
no recibo solamente sinsabores
como bien muerta que estoy recibo flores,
tulipanes o jazmín me dan lo mismo.

Y si ves sobrevolar mil mariposas
que me liban como al néctar de una flor
no te olvides que expiré para el amor
y los muertos merecemos estas cosas.

lunes, 15 de septiembre de 2008

BREVES APUNTES SOBRE EL USO DEL INFINITIVO

Los verbos nos traen de cabeza, es fácil cometer cualquier tipo de incoherencia, desajuste o falta de concordancia con los tiempos verbales. Si comenzamos un texto diciendo: “Era una joven hermosa, con una sonrisa fascinante, tenía el cabello oscuro y los ojos claros”, ¿queremos decir que ya no es hermosa ni se ríe, se ha teñido el pelo de rubio y se ha puesto lentillas? ¿O sencillamente estamos narrando en pasado y por tanto debemos ser coherentes con este tiempo verbal? ¿Era y ya no es o era y es? A veces surgen verdaderas dudas.
El infinitivo, o forma no personal del verbo, nos da menos problemas y lo usamos con mayor tranquilidad, sin embargo hay un par de errores habituales en su empleo que quizás provengan del lenguaje oral, ya que cometemos más deslices en el lenguaje hablado que en el escrito. Se trata del uso del infinitivo en lugar del imperativo. Sería incorrecto decir: “Salir de ahí cuanto antes”, sería correcto decir: “Salid de ahí cuanto antes”.
Cuando damos una orden con negación es muy fácil meter la pata. No sería correcto decir: “No armar jaleo”, “no subir esas escaleras”, “no entrar a esa habitación”, “no correr tanto”. Correcto sería: “No arméis jaleo”, “no subáis esas escaleras”, “no entréis a esa habitación, “no corráis tanto”.
Para andar por el buen camino, quizás deberíamos comenzar por evitar su mal uso en los famosos rótulos que con frecuencia leemos en muchas salas de espera, comercios, oficinas o cualquier organismo público, del tipo de NO FUMAR, NO HACER RUIDO, NO ENTRAR… y cambiarlos por los correctos NO FUMEN, NO HAGAN RUIDO o NO ENTREN.

viernes, 12 de septiembre de 2008

LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL




La literatura infantil y juvenil viene pisando fuerte. Los chavales son buenos lectores y potenciales consumidores en el futuro de todo tipo de libros. Parece ser que las novelas que más se venden en este momento son las juveniles y es porque, en realidad, abarcan a un público generalista. ¿Qué adulto no ha leído alguna vez un libro para jóvenes?
En este caso tengo en mis manos un libro para niños, CUENTOS DEL MURCIÉLAGO GOLOSO. Se trata de una colección de ocho cuentos más un prólogo que bien podría ser —que lo es por su bonito desarrollo— otro cuento más. Los responsables de este libro son un grupo de autores LIJeros que, como bien dice en la contraportada del libro, no es una falta de ortografía sino el acrónimo de LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL. Entre estos autores se encuentra una amiga y compañera, Mercedes Tormo, con su cuento “La capa del príncipe Rastopoff”, de corte clásico, pero puedo asegurar que todas las historias me han parecido fantásticas, de verdad que he disfrutado con su lectura. Las ilustraciones, a cargo de María Sierra Varo, son frescas, sencillas y divertidas, parecen salidas de la mano de un pequeño artista. Creo que es de justicia que mencione a todos estos autores LIJeros y que además los felicite. Buen trabajo, chicos.

Raquel Míguez, Mercedes Tormo, María Sierra Varo, María-Isabel Redondo, Santiago Gallego, Esperanza Fabregat, Clara Redondo y Ángela Ruano.

jueves, 11 de septiembre de 2008

EL MICRORRELATO SIGUE DANDO FRUTOS

He de confesar que este breve género literario me está dando últimamente muchas satisfacciones. En esta ocasión he resultado seleccionada en el "I Concurso de Microrrelatos sobre Abogados" convocado por el Consejo General de la Abogacía Española y la Mutualidad de la Abogacía, una apuesta divertida y no exenta de dificultad, ya que en menos de ciento cincuenta palabras, e incluyendo obligatoriamente las siguientes: bloque, sistema, soledad, piraña y zoquete, los autores debíamos desarrollar una pequeña historia en la que, lógicamente, la figura del abogado o del Derecho en general estuvieran presentes.

Tengo además la satisfacción de compartir la condición de seleccionada con una estupenda escritora y amiga, Fátima Fernández Mendez, autora de género infantil y juvenil, poeta y, como no puede ser de otro modo en este oficio, incansable malabarista de las letras.

Podéis leer aquí el microrrelato ganador, muy bueno por cierto, y los seleccionados.

lunes, 8 de septiembre de 2008

¿QUÉ ES EL PLAGIO?

Son muchos los autores que temen que sus obras sean copiadas, puedan ser objeto de apropiación indebida o sencillamente de robo, y por esta razón no suelen participar en certámenes literarios, se muestran recelosos a la hora de enviar manuscritos a editoriales o prescinden de colgar textos en un medio de difusión tan poderoso y sin fronteras como es Internet. Pero ¿qué es el plagio? ¿Estamos protegidos jurídicamente contra el plagio?
De todas las definiciones que intentan explicar el concepto de plagio, en cuanto a literatura se refiere, me quedo con la que viene a decir algo así como que “es plagio todo aquello que no podríamos escribir si no lo hubiésemos leído antes”. Un ejemplo ayudará a aclarar esta aseveración. Si yo comienzo el capítulo de una novela con frases del tipo “Era un bonito día de primavera”, “La nieve caía lenta cubriendo con su manto blanco toda la pradera”, “El viento soplaba enfurecido agitando las ramas de los árboles”…, posiblemente a más de un escritor se le pudieran ocurrir las mismas frases y yo no podría demandarles por plagio, sencillamente porque la primavera tiene días bonitos, la nieve es blanca y el viento sopla con fuerza. En este caso no ocurriría más que otros autores estarían utilizando, al igual que yo, frases tópicas, términos de uso o conceptos universales y muy poco “originales”. Sin embargo, yo no podría escribir el primer párrafo de un capítulo de El Quijote o de La Sombra del Viento si no lo he leído antes. Es en este segundo caso cuando hablamos de plagio.
Es habitual, e irrisorio de paso, que el que plagia utilice prácticamente el texto íntegro del autor plagiado, pero cambiando los escenarios geográficos donde se desarrolla la historia, los nombres de los personajes o una pequeña e insignificante pincelada de la trama. Copian todos, desconocidos y famosos. Y nos preguntaremos por qué. En mi opinión el problema estriba en no concebir la propiedad intelectual como verdadera propiedad. Hay que empezar por tener conciencia de que apropiarse de la obra nacida del intelecto de otro es robar. Del mismo modo se roba un texto literario que se roba un coche. ¿Por qué parece, sin embargo, tan simple y tan impune lo primero? El ladrón de obras literarias puede ser un intelectual, una persona respetable en todos los ámbitos, alguien incapaz de forzar la puerta de un chalé o sencillamente de robar un bolso —eso se lo dejaría a los delincuentes, pensando lógicamente que él no lo es—, sin embargo, debe tener claro que cuando copia una obra literaria propiedad de otro, para lucrase con ella en perjuicio del verdadero autor, está cometiendo un delito, tipificado en nuestro Código Penal y castigado con penas de prisión que oscilan entre los seis meses y los dos años. Consideremos la propiedad intelectual como lo que es, parte del patrimonio de una persona, y del mismo modo que no robaríamos un coche o desvalijaríamos una vivienda tampoco disponemos de libertad ni impunidad para robar el resultado de la creación ajena, protegida desde el mismo momento de su nacimiento por la Ley. Por favor, seamos originales: plagios no.

viernes, 5 de septiembre de 2008

INSOMNIO

El niño se tumbó en el diván tal y como le había indicado el psiquiatra.
—¿Cuántos años tienes?
—Doce.
—¿Y dice tu padre que llevas tres años sin dormir?
—Sí.
—¿Por qué?
—Porque la noche del accidente, cuando mamá salió de casa para acudir a aquella cena de trabajo, me dijo: “dame un beso chiqui, cuando regrese ya estarás dormido”. Y yo le contesté: “ni hablar, no pienso dormir hasta que vuelvas”.

martes, 2 de septiembre de 2008

FELICIDADES NERUDA

En la última encuesta que colgué en el blog preguntaba quién era vuestro Premio Nobel de Literatura. Camilo José Cela, José Saramago, Octavio Paz y Pablo Neruda fueron las cuatro opciones que ofrecí, todos ellos escritores en lengua castellana y elegidos al azar, sin ningún tipo de intencionalidad.
Debo confesar que no he conseguido acabar de leer ningún libro de Cela (seguramente elegí muy mal los títulos); que conozco poco la obra de Octavio Paz (ahora estoy indagando más y creo que es apasionante, prometo un poema suyo en una próxima entrada), y que si de mí hubiera dependido se habría colgado los laureles Saramago. Me encanta. Es un escritor de una prosa muy inteligente, llena de ironía y no falta de sabiduría y belleza. Sin embargo el ganador ha sido Ricardo Eliezer Neftalí Reyes Basoalto, más conocido como Pablo Neruda, otro escritor de bandera, un verdadero icono de mi época de adolescencia, conocido siempre hasta para quienes no le conocen ni han leído nunca nada suyo. Por tanto ¡Felicidades Neruda! Es de justicia dedicar esta entrada a alguna de sus composiciones.

AL PIE DESDE SU NIÑO

El pie del niño aún no sabe que es pie,
y quiere ser mariposa o manzana.

Pero luego los vidrios y las piedras,
las calles, las escaleras,
y los caminos de la tierra dura
van enseñando al pie que no puede volar,
que no puede ser fruto redondo en una rama.
El pie del niño entonces
fue derrotado, cayó
en la batalla,
fue prisionero,
condenado a vivir en un zapato.

Poco a poco sin luz
fue conociendo el mundo a su manera,
sin conocer el otro pie, encerrado,
explorando la vida como un ciego.

Aquellas suaves uñas
de cuarzo, de racimo,
se endurecieron, se mudaron
en opaca substancia, en cuerno duro,
y los pequeños pétalos del niño
se aplastaron, se desequilibraron,
tomaron formas de reptil sin ojos,
cabezas triangulares de gusano.
Y luego encallecieron,
se cubrieron
con mínimos volcanes de la muerte,
inaceptables endurecimientos.

Pero este ciego anduvo
sin tregua, sin parar
hora tras hora,
el pie y el otro pie,
ahora de hombre
o de mujer,
arriba,
abajo,
por los campos, las minas,
los almacenes y los ministerios,
atrás,
afuera, adentro,
adelante,
este pie trabajó con su zapato,
apenas tuvo tiempo
de estar desnudo en el amor o el sueño,
caminó, caminaron
hasta que el hombre entero se detuvo.

Y entonces a la tierra
bajó y no supo nada,
porque allí todo y todo estaba oscuro,
no supo que había dejado de ser pie,
si lo enterraban para que volara
o para que pudiera
ser manzana.

viernes, 29 de agosto de 2008

¿ACEPTAMOS LAS CRÍTICAS?

Vivimos en la cultura de la loa gratuita. Desde que tenemos uso de razón nos encanta que nos alaben. El niño pequeño da un salto y no levanta los pies tres centímetros del suelo pero su madre grita maravillada: “¡muy bien! Cuando el niño crece le muestra un dibujo que no llega a adivinar qué es: ¿una casa?, ¿un coche?, ¿una caja de zapatos? Da igual, ella repite: “¡muy bien!”. Y sigue repitiéndolo cuando da una simple voltereta, cuando intenta nadar por la piscina, cuando corre, cuando canta, cuando cuenta un chiste imposible… Supongo que actuar de otra manera sería sinónimo de crueldad, el niño es pequeño, pobrecito, le hace ilusión. ¿Pero actuamos correctamente? Ese genio en miniatura —según él cree— crecerá, y crecerá con un halo de superioridad injustificada, se sentirá un triunfador, no aceptará perder ni al parchís y posiblemente acabará viviendo en un estado de constante frustración.
En este oficio en el que nos movemos o intentamos movernos hay que pasar por aceptar las críticas, es necesario. No podemos pretender saber más que el resto. Ésta suele ser la primera tabla de salvación a la que nos aferramos cuando nuestro trabajo es criticado, “qué sabrán de literatura, la que escribo soy yo”. Gran error. Los que escribimos somos nosotros pero los que leen lo escrito son los demás. Las opiniones del lector deben ser tratadas con gran consideración, siempre nos ayudan a crecer y mejorar. Escribimos aquello que nos gusta pero si queremos que nuestra obra trascienda no podemos obviar la opinión del público, hay que contar siempre con él y con sus deseos. Por supuesto que de todo hay, como en botica, pero el tiempo y la experiencia nos ayudan a saber discernir la crítica constructiva de la simplemente retorcida y sin sentido.
La palabra crítica, además, ha adquirido en nuestra sociedad connotaciones negativas. Someterse a la crítica de expertos es algo así como exponerse al escarnio público, pero no olvidemos que según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, crítica es, entre otras acepciones, “examen y juicio acerca de alguien o algo y, en particular, el que se expresa públicamente sobre un espectáculo, un libro, una obra artística, etc.”, y por tanto también cabe pensar que ese examen o juicio dé como resultado una crítica amable y positiva.

martes, 26 de agosto de 2008

EL RETORNO

Dije que volvería y aquí me tenéis, un poco antes de lo previsto, faltan seis días para que comience septiembre pero mi espíritu ya se encuentra renovado y con ganas de iniciar nuevos proyectos.
Finalmente agosto no ha resultado tan infructuoso como pensaba. He aprovechado para escribir, sobre todo microrrelato, y cómo no para leer. Agosto también me ha traído un nuevo reconocimiento literario. A primeros de mes recibí un e-mail de una Asociación en el que me comunicaban mi condición de finalista (y aspirante a premio) en un certamen de relato hiperbreve. Hoy ha salido publicado el fallo en su web: me han concedido accésit. Una vez más me quedo en puertas. Conozco muy bien las puertas de muchos certámenes y no cejaré en mi empeño de franquearlas algún día.

Acabo de revisar las bases del certamen y no veo inconveniente en dar a conocer el texto distinguido con el áccesit. La Asociación solo se reserva derechos de publicación sobre los primeros y segundos premios, quedando en libertad los restantes, por tanto os lo pongo a continuación. Solo aclarar que en este caso no se trataba de tema libre, concretamente era "Temática de la mujer: palabras en femenino". Os dejo con él.

MI DELITO

¿Por qué se empeña en discutirlo, señor juez? Yo no he inventado nada. La igualdad, el crimen, la libertad, el castigo, la justicia, el asesinato, la tolerancia, el maltrato, la solidaridad, el abandono, la ayuda, el insulto, la integridad, el abuso, la esperanza, el fraude, la comprensión, el engaño, la convivencia, el egoísmo, la paz o el dolor ya existían antes. Si de algo soy culpable es de haber pedido a mis alumnos que separaran las palabras femeninas de las masculinas. Ese es mi delito, señor juez, pero le repito que yo no he inventado nada.

lunes, 4 de agosto de 2008

BALANCE

Nos encontramos en agosto, el mes de vacaciones por antonomasia, al menos en esta parte del planeta. Hace calor, el cuerpo se relaja y en las calles se respira ausencia. Quizás sea el momento de tomar un descanso y hacer balance.
Inauguré este blog a finales del pasado mes de marzo con el afán de dar rienda suelta a una pasión: la literatura. Desde el primer momento hasta el día de hoy he intentado mantenerlo activo y actualizado, he añadido entradas cada tres o cuatro días, he incluido encuestas (en la actual todavía se puede votar), fotos y cómo no literatura. Un total de cincuenta y seis entradas habitan este espacio virtual. En todo momento he procurado no salirme de la norma, es decir, creé un blog literario y lo estoy manteniendo como tal. Principalmente añado textos propios, es la mejor forma de compartir mi pasión con los demás, pero también salpico su contenido con noticias del ámbito literario, obras de autores consagrados, apuntes o pequeños consejos sobre el arte de escribir, noticias sobre concursos o premios… No voy a negar que en más de una ocasión me he quedado con ganas de comentar noticias de las que de vez en cuando nos sorprenden en nuestra vida cotidiana: niños olvidados en maleteros o asientos traseros de los vehículos, terroristas que abandonan la cárcel quizás precipitadamente, agresiones entre adolescentes grabadas en sus móviles y exhibidas no solo entre ellos sino, incomprensiblemente, en televisión, mientras los miembros de la familia se reúnen en torno a una mesa y dan cucharadas a la sopa. No voy a negar que la actualidad me preocupa, incluso a veces me aterra, y no dedicar unas letras o unas entradas a determinadas noticias no es dar la espalda a los problemas, sino intentar mantener una línea de coherencia: mi blog es un blog literario.
Sin embargo este descanso de agosto, que me pide el cuerpo y el alma, quizás me sirva para replantear la estructura de éste mi rincón. Es posible que cuando retome su actividad dé cabida a otros temas, añada artículos de opinión, me atreva a criticar lo que me parece injusto y a alabar justo lo contrario. Al fin y al cabo escribir con el corazón ¿no es literatura?
Me despido hasta septiembre. Los que quieran visitar mi blog tienen una buena ruta a seguir a través de las entradas antiguas, muchos contenidos para destripar, y yo, por supuesto, estaré encantada de que lo hagan. Felices vacaciones.

viernes, 1 de agosto de 2008

SEÑALES

¿Sabemos interpretar las señales? Dos de la mañana, todos duermen. Como siempre soy la última en irme a la cama. Reviso las habitaciones de la casa en un gesto mecánico que repito cada noche antes de retirarme a mi dormitorio, los muebles están en su sitio, a ninguno se le ha ocurrido cambiar de posición. Llego hasta una estancia anexa a una vieja cocina de invierno, en realidad es una barbacoa con una ennegrecida chimenea. Estoy en esa estancia y veo algo. Ese algo está agarrado al marco de la ventana y me mira. Son las dos de la mañana y la penumbra me envuelve, es decir, veo poco. Aguzo la vista y observo un par de ojos grandes que me siguen mirando. Los míos —mis ojos—, se vuelven tan grandes como aquéllos. Cuatro ojos grandes se miran temerosos e impresionados y de momento el algo cobra nombre. ¡Es un búho! ¡Tengo un búho en casa! El animal, tan asustado como yo, se esconde tras la hoja de ventana, no puede salir al exterior porque una mosquitera se lo impide. Aprovecho la ocasión para cerrarla y lo dejo atrapado entre la ventana y la mosquitera, antes compruebo que entre ambos elementos queda un espacio suficiente para que pueda pasar allí la noche, sin sentirse demasiado aprisionado. Por la mañana lo soltaremos. Pero ¿qué hace un búho en mi casa?, ¿cómo ha entrado?, ¿qué significa? Con estas preguntas y otras más me voy a la cama. Mi marido ronca. Transcurren varias horas. No dejo de pensar en el búho hasta que me duermo, y pido al cielo que no le pase nada en su improvisado cautiverio, no quiero que se muera, solo quiero salvarlo. Son las ocho de la mañana. Mi marido despierta —seguramente para ir al baño porque es domingo y aún le quedan horas de sueño—, aprovecho la ocasión y le digo “ayúdame a liberar un animal que tenemos en casa”. La cara con que me mira es indescifrable. Todas sus sospechas van cobrando forma: “se está volviendo loca”, “tanto escribir no debe ser bueno”, “confunde realidad con ficción”… Mientras él intenta asimilar la frasecita de la liberación del animal yo le explico que se trata de un búho y le cuento cómo lo encontré y dónde está. Nuestros hijos duermen. Nos dirigimos a la caza del búho. Mi marido abre la hoja de la ventana y lo atrapa sin esfuerzo como un auténtico Félix Rodríguez de la Fuente, el animal está bien y nos mira, es verdaderamente hermoso. Nunca había visto un búho tan de cerca, qué digo, creo que nunca había visto un búho de verdad, es decir, fuera de un reportaje de televisión o de la foto de un libro. Lo introducimos en una jaula enorme que antiguamente perteneció a un loro —que por cierto se suicidó, tenía depresión—, le ponemos agua y un trozo de manzana —en ese momento nuestro Félix Rodríguez de la Fuente particular desconocía que los búhos son carnívoros—, y decidimos esperar a que nuestros hijos despierten y lo vean, después lo soltaremos. Once de la mañana. El mayor sale de su habitación. Le explico eufórica que un búho ha entrado en casa y lo tenemos en una jaula, entonces pregunta “¿y qué va a entrar la próxima vez?, yo no quiero despertarme un día y encontrarme un búho encima de mi cara”. Intento tranquilizarlo y le digo que eso es imposible, que pregunte a sus amigos si alguna vez entró un búho en su casa, trato de que acepte aquello como algo grande, una señal, más que una anécdota, ¿quién puede contar en el cole una historia semejante? Eso le gusta, ser el único en algo es lo más importante para un niño. Salimos a verlo, no ha probado la manzana y el agua está derramada por el suelo de la jaula. A mi hijo le gusta el búho. Va girando alrededor de la jaula para verlo mejor y el animal lo sigue con sus grandes ojos. ¡Dios mío, parece la niña del exorcista! No estoy en condiciones de asegurar que gire su cabeza 360º pero 180º juro que sí. Me viene a la mente aquella canción de “…a mi burro, a mi burro, le duele la cabeza…”, pero le cambio ligeramente la letra “… a mi búho, a mi búho, le gira la cabeza…”. Nos metemos en Internet y buscamos páginas sobre búhos, principalmente para saber qué comen. Insectos, ratones, pájaros o animales de escaso tamaño… Mi hijo pequeño, que ya se ha incorporado a la reunión familiar, dice que él le buscará hormigas. Le mete en la jaula varias hormigas, mariquitas y otros bichejos cuyo nombre desconozco pero el búho ni los prueba, pensándolo bien carne, lo que se dice carne, tienen poco. Barajamos la idea de soltarlo ya, necesita libertad, y, como siempre, el pequeño de la familia dice que se lo quiere quedar, porfaaaaa… Le hacemos fotos con el móvil, le acariciamos la cabeza —curiosamente se deja, debe estar muy asustado—, y finalmente llega el momento. Por consenso familiar el búho va a ser liberado. De nuevo nuestro Félix Rodríguez de la Fuente lo saca de la jaula y tomándolo con una mano por el cuerpo y sujetando con la otra sus patas —o garras, no sé como decirlo— lo eleva para que veamos bien todo su esplendor animal. ¡Qué guay! ¡Qué bonito! Por fin abre las manos y el ave es libre, extiende sus poderosas alas y más tarde desaparece de nuestra vista. Qué gran experiencia. Pero sigo pensando: ¿es una señal? El búho es el animal de la suerte pero ¿de la buena suerte? ¿A qué vino a mi casa? Mi hijo mayor dice que voy a ganar un importante premio literario, así que señores convocantes de concursos varios, por favor, no dejemos en mal lugar ni al búho ni al niño.

miércoles, 30 de julio de 2008

DECÁLOGO DEL ESCRITOR

Si en la anterior entrada hablaba de Augusto Monterroso, en ésta no lo abandono del todo, ya que el decálogo que viene a continuación es suyo. Son en realidad doce consejos, principios, sabias sugerencias, frases clave que interesan a todo escritor o aprendiz de escritor. El autor les da la opción de descartar dos de estos enunciados y quedarse con los diez restantes.

Primero.
Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre.

Segundo.
No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como hacen tantos, para tus antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido que la posteridad siempre hace justicia.

Tercero.
En ninguna circunstancia olvides el célebre díctum: "En literatura no hay nada escrito".

Cuarto.
Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; así, jamás escribas nada con cincuenta palabras.

Quinto.
Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista, como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día y de noche.

Sexto.
Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita pues, dormir como Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy.

Séptimo.
No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes, tan buen novelista hasta el Quijote. Aunque el éxito es siempre inevitable, procúrate un buen fracaso de vez en cuando para que tus amigos se entristezcan.

Octavo.
Fórmate un público inteligente, que se consigue más entre los ricos y los poderosos. De esta manera no te faltarán ni la comprensión ni el estímulo, que emana de estas dos únicas fuentes.

Noveno.
Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor.

Décimo.
Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él.

Undécimo.
No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio.

Duodécimo.
Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecerá tus creaciones; si escribes cosas para el montón nunca serás popular y nadie tratará de tocarte el saco en la calle, ni te señalará con el dedo en el supermercado.

jueves, 24 de julio de 2008

AUGUSTO MONTERROSO

El guatemalteco Augusto Monterroso está considerado como uno de los maestros de la mini-ficción, un especialista en abordar, de manera breve, temas fascinantes. Nacido en Honduras, pasó su infancia y juventud en Guatemala y eligió libremente adoptar la nacionalidad de este segundo país. Más tarde llegó como exiliado político a Ciudad de México, donde desarrolló prácticamente toda su producción literaria. Allí murió el 8 de febrero de 2003.
Es principalmente conocido por el relato «El dinosaurio», el más breve de la literatura hispanoamericana, y que ha suscitado hasta el día de hoy numerosos elogios y alabanzas.
Os dejo con éste y otros cuentos suyos:

El dinosaurio
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

El paraíso imperfecto
-Es cierto –dijo mecánicamente el hombre, sin quitar la vista de las llamas que ardían en la chimenea aquella noche de invierno-; en el Paraíso hay amigos, música, algunos libros; lo único malo de irse al Cielo es que allí el cielo no se ve.

La oveja negra
En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra. Fue fusilada.
Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.
Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.

Fecundidad
Hoy me siento bien, un Balzac; estoy terminando esta línea.

Leer más microcuentos

domingo, 20 de julio de 2008

EL ZAR Y LA CAMISA

Siempre me ha fascinado este cuento de León Tolstoi, contiene una valiosa enseñanza, es un pequeño cuento y a la vez muy grande, sin embargo, cuándo lo he narrado a niños con toda la ilusión de despertar en ellos una emoción, he visto que no reaccionan, al menos como yo esperaba. ¿Es acaso un cuento para adultos? Os dejo con él.

EL ZAR Y LA CAMISA

Un Zar, hallándose enfermo, dijo: -¡Daré la mitad de mi reino a quien me cure! Entonces, todos los sabios se reunieron y celebraron una junta para curar al Zar, mas no encontraron medio alguno. Uno de ellos, sin embargo, declaró que era posible curar al Zar. -Si sobre la tierra se encuentra un hombre feliz -dijo- quítesele la camisa y que se la ponga el Zar, con lo que éste será curado. El Zar hizo buscar en su reino a un hombre feliz. Los enviados del soberano se esparcieron por todo el reino, mas no pudieron descubrir a un hombre feliz. No encontraron un hombre contento con su suerte. El uno era rico, pero estaba enfermo; el otro gozaba de salud, pero era pobre; aquél rico y sano, quejábase de su mujer; éste de sus hijos. Todos deseaban algo. Cierta noche, muy tarde, el hijo del Zar, al pasar frente a una pobre choza oyó que alguien exclamaba: -¡Gracias a Dios he trabajado y he comido bien! ¿Qué me falta? El hijo del Zar sintióse lleno de alegría. Inmediatamente mandó que le llevaran la camisa de aquel hombre, a quien en cambio había de darse cuanto dinero exigiera. Los enviados presentáronse a toda prisa en la casa de aquel hombre para quitarle la camisa. Pero, el hombre feliz era tan pobre que no tenía camisa.